sábado, 4 de marzo de 2017

177. UN BOSQUE CRECIENDO



Un vendaval repentino arrancó de cuajo varios árboles jóvenes, ayer por la tarde. Mientras observaba a uno de ellos que estaba tumbado sobre la acera, con las raíces al aire, imaginé de cuántas formas se podría contar este acontecimiento. El esfuerzo valía la pena porque me permitía reflexionar sobre la relación que existe entre un hecho y la información que lo cuenta.
Sabemos que el relato de un acontecimiento puede influir en nuestra percepción del mismo, pero pocas veces somos conscientes de la primacía que acordamos al relato por encima del acontecimiento narrado.
Generalmente, en nuestra sociedad, las palabras importan mucho más que los hechos, hasta el punto de que, si no hay palabras (si no hay ruido), no hay acontecimiento.
Dice un viejo proverbio que un árbol caído hace más ruido que un bosque creciendo.

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