domingo, 30 de octubre de 2016

164. CALABAZAS



En vísperas del día de los difuntos, cuando la calabaza se convierte en testigo socarrón del enfrentamiento entre creencias, conviene recordar que durante 364 días cada año, las calabazas son simplemente frutos... seguir leyendo

sábado, 22 de octubre de 2016

163. LA HOJA DE PARRA



Al llegar el otoño, muchas plantas inician los protocolos de defensa ante la hambruna del invierno, cuando las horas de luz se reducen y la tierra se enfría. La primera estrategia consiste en desprenderse del follaje ya innecesario, demasiado costoso de mantener, desencadenando en su organismo la producción de una hormona llamada etileno. Esta sustancia tapona los peciolos de las hojas de forma que impide el paso de savia hacia ellas.
Privadas de savia, las hojas interrumpen la fotosíntesis y entonces la clorofila, que es lo que da el color verde a las hojas, se degrada. A medida que desaparece la clorofila, se hace visible el color rojo que está retenido, enmascarado bajo el verde veraniego. Este rojo lo producen sustancias un poco más resistentes que la clorofila, y que por tanto se degradan más lentamente que ésta.
Así, el color rojo es, en las hojas caducas, la señal de una privación. Lo mismo ocurre, salvando las diferencias, en las pinturas de Picasso, quien afirmaba que ponía rojo cuando no tenía azul. Partiendo de esta premisa, cabría preguntarse qué color faltó a Susana Díaz cuando se mostró de rojo impecable durante el desfile del Día de la Hispanidad, si el azul, o acaso el naranja.

jueves, 20 de octubre de 2016

162. COLMENAS



Una colega me ha mandado unos volúmenes procedentes de la biblioteca de una célebre dialectóloga francesa, fallecida hace cuatro años. Se trata del Atlas lingüístico y etnográfico de Andalucía, elaborado bajo la dirección de Manuel Alvar y publicado por la Universidad de Granada.
El libro contiene mapas que muestran las distintas maneras de nombrar las plantas, los animales y los objetos propios de la vida en el campo en los años 50 y 60, a lo largo y ancho de la geografía andaluza. Los nombres aparecen transcritos fonéticamente, recogiendo las peculiaridades de la pronunciación de cada localidad.
La trayectoria que han recorrido estos libros, de Andalucía para Francia, y luego de vuelta, merecería por sí misma un buen relato, pero hoy quisiera destacar este mapa que me llamó la atención mientras hojeaba uno de los volúmenes recibidos.
El mapa muestra la distribución de los distintos tipos de colmenas según los materiales utilizados:  de corcho, de madera, de caña, de latón, de barro, de esparto… Se puede observar que en nuestra provincia predominaban en aquellos años las colmenas hechas de corcho, ocasionalmente de madera en las zonas más próximas al océano.
Me ha maravillado la diversidad de formas, pero sobre todo la abundancia de datos recogidos en todo el territorio andaluz. Me pregunto si en el actual contexto de desaparición masiva de poblaciones de abejas, un investigador que se aventurase por nuestras tierras seguiría encontrando colmenas en tantos puntos, y de tantos tipos y nombres diferentes.

Y acordándome de que Víctor Hugo comparó Babel con una colmena, pienso en cómo, paralelamente a la desaparición de las abejas, acabarán extinguiéndose también las palabras que las nombran y los lenguajes que hablan de la vida en el campo.

FUENTE: http://www.lavozdelsur.es/colmenas