jueves, 4 de agosto de 2016

159. UN ÁRBOL CON OREJAS




Los frutos del Timbaúva (Enterolobium contortisiliquum) parecen orejas. Este árbol perteneciente a la familia de las fabáceas, es muy común en la región de Río Grande del Sur donde ahora me encuentro. La corteza del fruto es muy resistente, por lo que resulta difícil abrirlo para recoger las semillas. Al romperlo, se libera mucho polvo semejante al serrín, y también un olor un poco desagradable. En el interior cada semilla está protegida dentro de un envoltorio de papel. Mientras retiraba las semillas, me hizo gracia recordar esa frase de Jean Cocteau que dice “Un secreto tiene siempre la forma de una oreja”.




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