sábado, 27 de agosto de 2016

161. LA CONTRADICCIÓN DE LA CHUMBERA

Chumberas en los alrededores de Jerez. La foto es de @Miguel Parra 2016


La chumbera no es una especie autóctona, a pesar de lo presente que está en nuestros campos y en el imaginario de los pueblos mediterráneos. Tampoco crecían antiguamente en las tierras de Oriente Próximo, aunque estas cactáceas nunca falten en los belenes ni en la escenografía de la vida y milagros de Jesús.

Pues la chumbera llegó a España después del llamado descubrimiento de América. Esta planta se importó desde México con el fin de cultivar un tipo de cochinilla (Dactylopius coccus) de la que se extraía un pigmento rojo natural usado en cosméticos y en alimentos.

Una vez que dejó de ser rentable la extracción de tal pigmento, surgió el problema de cómo controlar la población de chumberas en aquellas regiones donde habían empezado a convertirse en invasoras. Para ello se introdujeron unos insectos parásitos como la mariposa Cactoblastis cactorum y la cochinilla Dactylopius opuntiae, que afectan gravemente a la salud de estas plantas.

Es precisamente esta cochinilla, que apenas cuenta aquí con enemigos naturales, la responsable de la actual crisis del higo chumbo, a la que este diario aludía hace unos días.

El ejemplo de las chumberas es una muestra más de los perjuicios de las prácticas agrícolas irresponsables. Y nos sitúa a los hombres y mujeres frente al espejo de nuestros actos contradictorios.


Por suerte, dicen que el pensamiento nuevo surge de la contradicción, y que ésta aviva el deseo y precipita la acción.

Fuente: El jardinero tranquilo en la Voz del Sur 


viernes, 12 de agosto de 2016

160. PITANGUERO

Nde rangaba aruguá pupé ...
Xe nheengara porangeté!
[“¡Tu imagen en el espejo del agua
Es mi canto más bonito!”]




El pitanguero es un árbol pequeño de la misma familia que el arrayán. Crece espontáneamente en esta región de Rio Grande del Sur donde me encuentro actualmente. Abunda en las calles y jardines que cruzo cada día para ir a trabajar. Ahora mismo están repletos de flores, a pesar de que todavía es invierno. Algunos incluso han empezado a producir sus características bayas, todavía apenas coloradas. Una amiga jardinera, Zélia, me comentó que este año los pitangueros han adelantado su floración. Parece un fenómeno efectivamente global, pues observé el mismo comportamiento en los naranjos y otros árboles de los jardines andaluces el invierno pasado. Pregunté a un colega sobre el origen de la palabra pitanga, y éste me explicó que provenía del tupí antiguo ybápytanga, que significa "fruto rojo". Apenas dicho esto, se puso cantar: “Soy tupí, joven guerrero, que todavía resisto por aquí. No importa lo que dicen de mí. Sólo importa lo que siento, lo que soy, el orgullo de existir. ¿Por qué?”. No me quedó claro si esta pregunta formaba parte de la canción o si realmente esperaba que yo le respondiese.


Pitanguero en flor, 12/08/16, en la calle donde vivo actualmente

jueves, 4 de agosto de 2016

159. UN ÁRBOL CON OREJAS




Los frutos del Timbaúva (Enterolobium contortisiliquum) parecen orejas. Este árbol perteneciente a la familia de las fabáceas, es muy común en la región de Río Grande del Sur donde ahora me encuentro. La corteza del fruto es muy resistente, por lo que resulta difícil abrirlo para recoger las semillas. Al romperlo, se libera mucho polvo semejante al serrín, y también un olor un poco desagradable. En el interior cada semilla está protegida dentro de un envoltorio de papel. Mientras retiraba las semillas, me hizo gracia recordar esa frase de Jean Cocteau que dice “Un secreto tiene siempre la forma de una oreja”.