sábado, 28 de mayo de 2016

154. EL JARDÍN COMO UMBRAL



Como todos los espacios fronterizos o marginales, los jardines de adosados, los balcones y los alféizares, son lugares donde merece la pena detenerse, donde también se puede ser feliz, con esa felicidad infantil que sentimos cuando caminamos por el borde de una acera, nos subimos a una valla o nos asomamos a un precipicio.
Aprovechemos estos umbrales entre la casa y la calle como espacios donde convivir con otras especies, autoabastecernos, contribuir a proteger la biodiversidad, y aportar un grano de arena en la lucha contra la contaminación de la ciudad. 

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