sábado, 28 de mayo de 2016

154. EL JARDÍN COMO UMBRAL



Como todos los espacios fronterizos o marginales, los jardines de adosados, los balcones y los alféizares, son lugares donde merece la pena detenerse, donde también se puede ser feliz, con esa felicidad infantil que sentimos cuando caminamos por el borde de una acera, nos subimos a una valla o nos asomamos a un precipicio.
Aprovechemos estos umbrales entre la casa y la calle como espacios donde convivir con otras especies, autoabastecernos, contribuir a proteger la biodiversidad, y aportar un grano de arena en la lucha contra la contaminación de la ciudad. 

viernes, 20 de mayo de 2016

153. SERVICIOS ECOSISTÉMICOS


Somos conscientes de que nuestro bienestar e incluso nuestra supervivencia dependen del entorno natural en el que vivimos. Así, legislamos para proteger el medio ambiente pensando en nuestro propio beneficio. Y, con una lógica mercantil, consideramos la naturaleza como uno de nuestros principales “activos”.
Valoramos la naturaleza en función de los “servicios” que ésta nos ofrece: de aprovisionamiento (agua, alimentos, productos farmacéuticos, energía, etc.), de regulación (regulación del clima, descomposición de residuos, control de plagas), de apoyo (polinización, dispersión de semillas), además de numerosos servicios culturales (desarrollo cognitivo, experiencias estéticas, etc.).
En caso de conflicto de estos servicios ecosistémicos con los que nos proporcionan activos de otra índole (financieros, comerciales), la ley prioriza estos últimos, dictando no obstante que se tomen las medidas oportunas para “prevenir, reducir, eliminar o compensar los efectos ambientales negativos” (BOE núm. 296, de 11 de diciembre de 2013).
En esta enumeración de medidas es interesante destacar que la de compensación se menciona en último lugar, antes del punto. Pues, como sabemos, es el último elemento el que resume a los anteriores y al que apunta la intencionalidad de la enumeración misma.
De manera que no sólo pensamos que la naturaleza está a nuestro servicio, sino lo peor: creemos que podemos o debemos “compensarla”.

Con la actitud soberbia que caracteriza a la especie humana, somos incapaces de admitir que es la naturaleza quien compensa nuestra poquedad.

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sábado, 7 de mayo de 2016

152. EL BOSQUE URBANO



Un estudio reciente sobre los árboles de Londres demuestra que éstos absorben 2241 toneladas de contaminantes del aire cada año y que retiran de las calles una cantidad de agua de lluvia equivalente a 1000 piscinas olímpicas. Además, según este mismo estudio, los árboles mejoran la salud de los ciudadanos y proporcionan oportunidades para el juego, el aprendizaje y la cohesión social.
Tales análisis se enmarcan en una nueva rama de las ciencias forestales llamada “Treeconomics” (o sea, “Economía del árbol”), fundada por el investigador Kenton Rogers de la Universidad de Cumbria (Reino Unido). Se trata de considerar el valor como "activos" de los árboles.
El objetivo es cuantificar los beneficios que el bosque urbano aporta en términos de control de contaminación, de retención de aguas pluviales y bienestar general de las personas, de tal manera que los políticos y los responsables municipales puedan disponer de datos concretos que informen acerca del valor económico de los árboles que gestionan...

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