sábado, 10 de diciembre de 2016

167. MUSGO INVICTUS



En esta época del año, poco antes de la Navidad, es común ver a gente caminando por los numerosos solares abandonados de nuestra ciudad, transitando por vías por las que hace tiempo que ya nadie anda, entre los escombros de las viejas estructuras industriales y atravesando parques públicos desatendidos en busca musgo para decorar los belenes.
Los musgos son los antepasados vivos de todas las plantas terrestres. Su capacidad de resistencia a las adversidades les ha hecho sobrevivir victoriosos hasta nuestros días.
Sin verdaderos tallos, ni hojas, ni raíces, ni semillas, los musgos son organismos pioneros en la colonización de la tierra, cumpliendo un papel muy importante en los procesos de resiliencia ecológica.
El término resiliencia designa originalmente la capacidad de un metal para resistir y recuperar su forma después de un golpe. Teniendo en cuenta esto, es fácil imaginar porqué este término se ha puesto tan de moda actualmente.
Hoy se usa en los ámbitos de la psicología, de la sociología y de la ecología para invocar, respectivamente, una estrategia para alcanzar la paz interior, una virtud social ligada al éxito y, en fin, la capacidad de un organismo, una población o un ecosistema para recuperar el desarrollo normal después haber sufrido una grave perturbación.
Ayer, mientras observaba  a una señora arrancando musgo entre las ruinas de una nave industrial desmantelada en la carretera Madrid-Cádiz, recordé aquellos versos del poema Invictus de William Ernest Henley que cantan: “Estoy de pié, aunque herido. En este lugar de cólera y de llantos se perfila la sombra de la muerte. No sé qué me reserva la suerte, pero no tengo miedo ni lo tendré…”.

sábado, 3 de diciembre de 2016

166. EL NOMBRE DE LAS PLANTAS

“Mal nommer les choses, c'est ajouter au malheur du monde” [Albert Camus]

foto de ©MiguelParra 2016

En el ámbito de la ciencia, todo ser vivo se reconoce por dos nombres: uno que permite identificar al individuo como especie y otro que lo clasifica dentro de un determinado conjunto de especies o “género”. Se trata de un método de bautismo científico en uso desde hace más de 200 años, formalizado por primera vez por el naturalista sueco Carlos Linneo en el siglo XVIII. Ambos nombres se dan en latín.
Así, por ejemplo, Linneo bautizó al tomate con el nombre de Solanum lycopersicum en 1753, para distinguirlo como la especie lycopersicum del género solanum que incluye a otras plantas como la patata (Solanum tuberosum) y la berenjena (Solanum melongena). Con esta nomenclatura, los científicos pretenden evitar toda confusión que pueda generar la diversidad de nombres comunes dados en cada lengua a cada especie vegetal o animal.
Pero esto no siempre lo consiguen, pues el discurso científico, a pesar de sus pretensiones de exactitud, tampoco es ajeno al problema de la sinonimia y del error ortográfico. En el centro de la foto que figura encima de este texto, la placa de la planta del tomate indica lycopersicum sculentum, que no es sino una alteración ortográfica del sinónimo Lycopersicon esculentum creado por el botánico escocés Philip Miller en 1768.
Los seres humanos también tenemos nuestro nombre científico: nos hacemos llamar Homo sapiens, para identificarnos como la especie sabia y juiciosa del género homo. No quiero hoy discutir este exagerado apelativo, sino señalar la dificultad (por no decir la imposibilidad) de que uno se nombre a sí mismo. Pues todo bautizado necesita, en principio, a alguien exterior a él mismo para que lo bautice. Al nombrarnos, seguramente ya no somos la misma cosa que éramos antes. Pero seguramente fue necesario hacerlo para reconocernos como parte de la vida terrestre y, sobre todo, para darnos una memoria.
Fuente:
http://www.lavozdelsur.es/nombres

jueves, 10 de noviembre de 2016

165. ROSAS OTOÑALES



Ayer por la mañana me sorprendieron estas rosas floridas en pleno otoño, en los jardines de la rotonda entre la avenida del Ejército y el Paseo de Sementales. Dijo Cicerón que todo lo que ocurra de acuerdo con la naturaleza debe ser considerado bueno; sin embargo, no pude evitar pensar en que había algo de enloquecimiento en el comportamiento de estas plantas, debido a las actuales condiciones del clima. Porque, ¿qué es una rosa, sino un espejo del tiempo, una víctima, como el jardinero, del tiempo, de nuestro tiempo?
Rosa, ya no sabes hablar, ni recuerdas cómo llegaste aquí. ¡Olvidaste tu mensaje! Sabemos que es quien camina quien puede perderse, pero en tu caso, con los pies atados, tu desorientación debe ser culpa de tu vanidad, de tanto arrodillarte ante las condiciones del tiempo. Rosa, ya que te perdiste, aprovecha la ocasión para construir un camino nuevo. Acuérdate de Rousseau, cuando dijo que uno no se pierde porque no sepa, sino porque cree saber.

domingo, 30 de octubre de 2016

164. CALABAZAS



En vísperas del día de los difuntos, cuando la calabaza se convierte en testigo socarrón del enfrentamiento entre creencias, conviene recordar que durante 364 días cada año, las calabazas son simplemente frutos... seguir leyendo

sábado, 22 de octubre de 2016

163. LA HOJA DE PARRA



Al llegar el otoño, muchas plantas inician los protocolos de defensa ante la hambruna del invierno, cuando las horas de luz se reducen y la tierra se enfría. La primera estrategia consiste en desprenderse del follaje ya innecesario, demasiado costoso de mantener, desencadenando en su organismo la producción de una hormona llamada etileno. Esta sustancia tapona los peciolos de las hojas de forma que impide el paso de savia hacia ellas.
Privadas de savia, las hojas interrumpen la fotosíntesis y entonces la clorofila, que es lo que da el color verde a las hojas, se degrada. A medida que desaparece la clorofila, se hace visible el color rojo que está retenido, enmascarado bajo el verde veraniego. Este rojo lo producen sustancias un poco más resistentes que la clorofila, y que por tanto se degradan más lentamente que ésta.
Así, el color rojo es, en las hojas caducas, la señal de una privación. Lo mismo ocurre, salvando las diferencias, en las pinturas de Picasso, quien afirmaba que ponía rojo cuando no tenía azul. Partiendo de esta premisa, cabría preguntarse qué color faltó a Susana Díaz cuando se mostró de rojo impecable durante el desfile del Día de la Hispanidad, si el azul, o acaso el naranja.

jueves, 20 de octubre de 2016

162. COLMENAS



Una colega me ha mandado unos volúmenes procedentes de la biblioteca de una célebre dialectóloga francesa, fallecida hace cuatro años. Se trata del Atlas lingüístico y etnográfico de Andalucía, elaborado bajo la dirección de Manuel Alvar y publicado por la Universidad de Granada.
El libro contiene mapas que muestran las distintas maneras de nombrar las plantas, los animales y los objetos propios de la vida en el campo en los años 50 y 60, a lo largo y ancho de la geografía andaluza. Los nombres aparecen transcritos fonéticamente, recogiendo las peculiaridades de la pronunciación de cada localidad.
La trayectoria que han recorrido estos libros, de Andalucía para Francia, y luego de vuelta, merecería por sí misma un buen relato, pero hoy quisiera destacar este mapa que me llamó la atención mientras hojeaba uno de los volúmenes recibidos.
El mapa muestra la distribución de los distintos tipos de colmenas según los materiales utilizados:  de corcho, de madera, de caña, de latón, de barro, de esparto… Se puede observar que en nuestra provincia predominaban en aquellos años las colmenas hechas de corcho, ocasionalmente de madera en las zonas más próximas al océano.
Me ha maravillado la diversidad de formas, pero sobre todo la abundancia de datos recogidos en todo el territorio andaluz. Me pregunto si en el actual contexto de desaparición masiva de poblaciones de abejas, un investigador que se aventurase por nuestras tierras seguiría encontrando colmenas en tantos puntos, y de tantos tipos y nombres diferentes.

Y acordándome de que Víctor Hugo comparó Babel con una colmena, pienso en cómo, paralelamente a la desaparición de las abejas, acabarán extinguiéndose también las palabras que las nombran y los lenguajes que hablan de la vida en el campo.

FUENTE: http://www.lavozdelsur.es/colmenas

sábado, 27 de agosto de 2016

161. LA CONTRADICCIÓN DE LA CHUMBERA

Chumberas en los alrededores de Jerez. La foto es de @Miguel Parra 2016


La chumbera no es una especie autóctona, a pesar de lo presente que está en nuestros campos y en el imaginario de los pueblos mediterráneos. Tampoco crecían antiguamente en las tierras de Oriente Próximo, aunque estas cactáceas nunca falten en los belenes ni en la escenografía de la vida y milagros de Jesús.

Pues la chumbera llegó a España después del llamado descubrimiento de América. Esta planta se importó desde México con el fin de cultivar un tipo de cochinilla (Dactylopius coccus) de la que se extraía un pigmento rojo natural usado en cosméticos y en alimentos.

Una vez que dejó de ser rentable la extracción de tal pigmento, surgió el problema de cómo controlar la población de chumberas en aquellas regiones donde habían empezado a convertirse en invasoras. Para ello se introdujeron unos insectos parásitos como la mariposa Cactoblastis cactorum y la cochinilla Dactylopius opuntiae, que afectan gravemente a la salud de estas plantas.

Es precisamente esta cochinilla, que apenas cuenta aquí con enemigos naturales, la responsable de la actual crisis del higo chumbo, a la que este diario aludía hace unos días.

El ejemplo de las chumberas es una muestra más de los perjuicios de las prácticas agrícolas irresponsables. Y nos sitúa a los hombres y mujeres frente al espejo de nuestros actos contradictorios.


Por suerte, dicen que el pensamiento nuevo surge de la contradicción, y que ésta aviva el deseo y precipita la acción.

Fuente: El jardinero tranquilo en la Voz del Sur 


viernes, 12 de agosto de 2016

160. PITANGUERO

Nde rangaba aruguá pupé ...
Xe nheengara porangeté!
[“¡Tu imagen en el espejo del agua
Es mi canto más bonito!”]




El pitanguero es un árbol pequeño de la misma familia que el arrayán. Crece espontáneamente en esta región de Rio Grande del Sur donde me encuentro actualmente. Abunda en las calles y jardines que cruzo cada día para ir a trabajar. Ahora mismo están repletos de flores, a pesar de que todavía es invierno. Algunos incluso han empezado a producir sus características bayas, todavía apenas coloradas. Una amiga jardinera, Zélia, me comentó que este año los pitangueros han adelantado su floración. Parece un fenómeno efectivamente global, pues observé el mismo comportamiento en los naranjos y otros árboles de los jardines andaluces el invierno pasado. Pregunté a un colega sobre el origen de la palabra pitanga, y éste me explicó que provenía del tupí antiguo ybápytanga, que significa "fruto rojo". Apenas dicho esto, se puso cantar: “Soy tupí, joven guerrero, que todavía resisto por aquí. No importa lo que dicen de mí. Sólo importa lo que siento, lo que soy, el orgullo de existir. ¿Por qué?”. No me quedó claro si esta pregunta formaba parte de la canción o si realmente esperaba que yo le respondiese.


Pitanguero en flor, 12/08/16, en la calle donde vivo actualmente

jueves, 4 de agosto de 2016

159. UN ÁRBOL CON OREJAS




Los frutos del Timbaúva (Enterolobium contortisiliquum) parecen orejas. Este árbol perteneciente a la familia de las fabáceas, es muy común en la región de Río Grande del Sur donde ahora me encuentro. La corteza del fruto es muy resistente, por lo que resulta difícil abrirlo para recoger las semillas. Al romperlo, se libera mucho polvo semejante al serrín, y también un olor un poco desagradable. En el interior cada semilla está protegida dentro de un envoltorio de papel. Mientras retiraba las semillas, me hizo gracia recordar esa frase de Jean Cocteau que dice “Un secreto tiene siempre la forma de una oreja”.




sábado, 25 de junio de 2016

158. ¿QUIÉN ELIGE A QUIÉN?



Cuando creamos un jardín, nuestras elecciones de plantas están condicionadas por tantos factores que podemos experimentar la sensación frustrante de que al final no elegimos realmente nada. Pero debemos permanecer tranquilos, teniendo en cuenta que, como dijo Sartre, "no elegir ya es elegir"...

Seguir leyendo en la columna de opinión del Jardinero Tranquilo en La Voz del Sur

sábado, 18 de junio de 2016

157. EL DIVINO POEMA DEL SILENCIO

Sobre el césped los árboles me hablan
del divino poema del silencio

[Gloria Fuertes]


Los gobernantes que dicen saber lo que los electores quieren, sin haberles preguntado, me recuerdan a aquellos jardineros que dan a las plantas lo que necesitan sin escucharlas, con el pretexto de que no hablan. Y así, las riegan aunque no sea agua lo que necesiten, y las ponen al sol aun a riesgo de que se quemen, porque aprendieron en la escuela que las plantas se nutren de agua y de sol.
Y esos políticos que hablan de votantes indecisos, me recuerdan a los jardineros que creen que las plantas no tienen voluntad porque les falta consciencia, despreciando así la audacia y el coraje que da la inconsciencia.


Está el silencio de las plantas y el silencio sobre las plantas. ¿Qué sabemos, por ejemplo, de los claveles? ¿Cuántos cientos de años hace que están presentes en nuestros mercados, en nuestros balcones, en nuestros ritos y costumbres?


Los libros de historia están llenos de fechas y datos relativos a las guerras, a los repartos de territorio, a las sucesiones de soberanos, pero no hablan de los campos cultivados ni de la domesticación de las plantas gracias a las cuales vivimos en sociedad y prosperamos.

sábado, 4 de junio de 2016

155. PLAGUICIDAS


Siempre que puedo, prefiero obtener mis plantas ornamentales y de huerto a partir de semillas en vez de ir a comprarlas a centros de jardinería donde el uso de plaguicidas, por desgracia, sigue siendo práctica común. 
Aunque el proceso de plantación por semillas es mucho más lento, conviene sobre todo cuando se trata de plantas que atraen a las abejas melíferas, como en el caso de la lavanda, el romero y las violetas por ejemplo.
Un estudio publicado esta semana en la revista Nature Communications alerta de la presencia en el polen de abejas de hasta nueve agentes químicos provenientes de una treintena de tipos de fungicidas, herbicidas e insecticidas. Los datos analizados revelan dos conclusiones inesperadas:
En primer lugar, que las abejas melíferas prefieren curiosamente, como fuente de polen, las plantas de los jardines y parques urbanos antes que las de los campos de cultivo del entorno, aun cuando ello las obligue a desplazarse más lejos para obtenerlo.
En segundo lugar, el estudio concluye que los niveles más altos de contaminación en el polen proceden de herbicidas e insecticidas usados en los jardines y parques urbanos para combatir las malas hierbas y las plagas de insectos.
Los datos apuntan no sólo a los riesgos sanitarios del polen destinado a consumo humano, sino también a posibles causas del grave descenso de la población mundial de abejas
La responsabilidad en la protección de estos insectos polinizadores recae, por lo tanto, no sólo en los agricultores y distribuidores de plantas ornamentales y de huerto, sino también en los jardineros, ya sean éstos profesionales o aficionados, y en los Ayuntamientos.

sábado, 28 de mayo de 2016

154. EL JARDÍN COMO UMBRAL



Como todos los espacios fronterizos o marginales, los jardines de adosados, los balcones y los alféizares, son lugares donde merece la pena detenerse, donde también se puede ser feliz, con esa felicidad infantil que sentimos cuando caminamos por el borde de una acera, nos subimos a una valla o nos asomamos a un precipicio.
Aprovechemos estos umbrales entre la casa y la calle como espacios donde convivir con otras especies, autoabastecernos, contribuir a proteger la biodiversidad, y aportar un grano de arena en la lucha contra la contaminación de la ciudad. 

viernes, 20 de mayo de 2016

153. SERVICIOS ECOSISTÉMICOS


Somos conscientes de que nuestro bienestar e incluso nuestra supervivencia dependen del entorno natural en el que vivimos. Así, legislamos para proteger el medio ambiente pensando en nuestro propio beneficio. Y, con una lógica mercantil, consideramos la naturaleza como uno de nuestros principales “activos”.
Valoramos la naturaleza en función de los “servicios” que ésta nos ofrece: de aprovisionamiento (agua, alimentos, productos farmacéuticos, energía, etc.), de regulación (regulación del clima, descomposición de residuos, control de plagas), de apoyo (polinización, dispersión de semillas), además de numerosos servicios culturales (desarrollo cognitivo, experiencias estéticas, etc.).
En caso de conflicto de estos servicios ecosistémicos con los que nos proporcionan activos de otra índole (financieros, comerciales), la ley prioriza estos últimos, dictando no obstante que se tomen las medidas oportunas para “prevenir, reducir, eliminar o compensar los efectos ambientales negativos” (BOE núm. 296, de 11 de diciembre de 2013).
En esta enumeración de medidas es interesante destacar que la de compensación se menciona en último lugar, antes del punto. Pues, como sabemos, es el último elemento el que resume a los anteriores y al que apunta la intencionalidad de la enumeración misma.
De manera que no sólo pensamos que la naturaleza está a nuestro servicio, sino lo peor: creemos que podemos o debemos “compensarla”.

Con la actitud soberbia que caracteriza a la especie humana, somos incapaces de admitir que es la naturaleza quien compensa nuestra poquedad.

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sábado, 7 de mayo de 2016

152. EL BOSQUE URBANO



Un estudio reciente sobre los árboles de Londres demuestra que éstos absorben 2241 toneladas de contaminantes del aire cada año y que retiran de las calles una cantidad de agua de lluvia equivalente a 1000 piscinas olímpicas. Además, según este mismo estudio, los árboles mejoran la salud de los ciudadanos y proporcionan oportunidades para el juego, el aprendizaje y la cohesión social.
Tales análisis se enmarcan en una nueva rama de las ciencias forestales llamada “Treeconomics” (o sea, “Economía del árbol”), fundada por el investigador Kenton Rogers de la Universidad de Cumbria (Reino Unido). Se trata de considerar el valor como "activos" de los árboles.
El objetivo es cuantificar los beneficios que el bosque urbano aporta en términos de control de contaminación, de retención de aguas pluviales y bienestar general de las personas, de tal manera que los políticos y los responsables municipales puedan disponer de datos concretos que informen acerca del valor económico de los árboles que gestionan...

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sábado, 30 de abril de 2016

151. DEMASIADA INCONSISTENCIA

Flores de granado

Quien alguna vez ha intentado coger una flor de granado y ha visto cómo, apenas tocada, ésta se deshace de repente entre los dedos, experimenta hasta qué punto el orden, la estabilidad y la belleza son inconsistentes...

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sábado, 23 de abril de 2016

150. EL DÍA DE LA TIERRA


Aunque pasó prácticamente desapercibido en los medios ayer, como cada 22 de abril desde 1970, se celebró el Día de la Tierra, coincidiendo este año con la firma del Acuerdo de París contra el cambio climático. Con este motivo, delegaciones de más de 150 países, incluyendo España, se han reunido en Nueva York para presentar sus compromisos en este ámbito.

Como ciudadano, estos gestos públicos de los políticos me parecen importantes, pero como jardinero los sigo con escepticismo, con la convicción de que, finalmente, son las microacciones medioambientales a nivel individual y local, las que verdaderamente cuentan.


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sábado, 16 de abril de 2016

149. ¡LARGA VIDA AL ÁRBOL!



Tan importante como plantar un árbol es asegurarle larga vida, y un lugar estable...

sábado, 9 de abril de 2016

sábado, 2 de abril de 2016

147. AGUA DE BORRAJAS

[Borraja, ©Miguel Parra 2016]

Donde un espacio urbano queda desatendido, allí campan a sus anchas las borrajas, como éstas de la foto. Las borrajas se parecen a nuestros políticos en la medida en que les atribuimos más cualidades de las que efectivamente poseen.
De las borrajas se dice que son galactagogas, tonificantes, expectorantes, diaforéticas, antipiréticas, diuréticas, laxantes, antimicóticas y emolientes. Tanto sus tallos como sus hojas y sus flores son comestibles, en ensaladas, en sopas o en infusiones. Se consumen en Aragón y muchas otras zonas de Europa. Pero la mayoría de los beneficios que se les atribuyen no están demostrados. De ahí que digamos que “queda en agua de borrajas” una cosa que frustra nuestras expectativas.
De los políticos también esperamos mucho, mientras que nada resulta de ellos en definitiva. Las contradicciones en sus negociaciones a la hora de establecer el pacto de investidura revelan no sólo la inconsistencia de sus discursos, sino sobre todo la fragilidad de los principios morales, éticos e ideológicos que parecen defender. Se trata de obtener el máximo de poder (no importa cómo), otorgando el mínimo de concesiones (no importa cuáles).

Por lo visto, los seres humanos, incluidos los jardineros, no podemos evitar poner grandes expectativas en todo lo que nos rodea. Sabiendo, eso sí, como dijo Mauriac, que la decepción es la única cosa que no decepciona.

sábado, 26 de marzo de 2016

146. DEMASIADO RUIDO



Cuando el medio se nubla con el ruido de discursos huecos y engañosos, conviene recordar que comunicar es mucho más que informar y que hay canales silenciosos, como el táctil y el olfativo, más honestos y placenteros que las palabras.

Olvidamos a menudo que la comunicación es ante todo multicanal, y que el lenguaje verbal es sólo uno de los canales posibles, prioritario en nuestra relación con las máquinas, pero secundario entre seres vivos. Es fácil comprender esto si apagamos el ordenador o el móvil, aunque sea por un momento, y nos sumergimos en un jardín.

Pues en la comunicación silenciosa, las maestras son las plantas. Según la cultura científica dominante, las plantas no tienen inteligencia ni sentidos. En la escuela nos enseñan que los distintos comportamientos de las plantas son respuestas mecánicas y químicas a la acción del entorno. Contado de esta manera, parece como si las plantas pudiesen responder pero no pedir o preguntar; como si sólo pudiesen reaccionar, sin jamás actuar. Cualquier jardinero sabe, no obstante, que la realidad no siempre se ajusta exactamente a los modelos de los científicos.

Las plantas comunican con los seres sensoriales a través de los canales visual, olfativo y táctil: Los colores, el perfume, la textura de los pétalos y de las hojas de las plantas no son respuestas sino llamadas o advertencias con las que atraen o repelen a los seres dotados de órganos sensoriales, de inteligencia y de emociones.


La relación con las plantas es simple y, por eso, relajante. Nos permite experimentar formas de comunicación minusvaloradas, y aprender muchas cosas sobre qué somos...

sábado, 19 de marzo de 2016

145. LA FUERZA NO VIOLENTA

Desde los orígenes, los humanos hemos establecido una relación especial con las plantas, a la vez de dependencia, curiosidad y empatía. En cada civilización, en cada cultura, esta relación presenta rasgos particulares que se manifiestan en las distintas estrategias a la hora de cultivar los campos o de diseñar los jardines. Ni siquiera el actual desarrollo tecnológico impide que sigamos manteniendo un vínculo privilegiado con todo lo vivo, y en especial con aquellas especies domesticadas.

Las plantas nos aportan el oxígeno que necesitamos para respirar, nos sirven de alimento y nos proporcionan remedios para las enfermedades. El contacto con ellas alivia el estrés cotidiano de la vida urbana. Pero además las plantas nos enseñan muchas cosas.

La eficacia con que las asteráceas, como éstas de la foto, consiguen romper con sus delicadas yemas los suelos alquitranados de nuestras carreteras, o reproducirse en las grietas de las aceras, nos enseña el extraordinario poder de la fuerza no violenta.


Allí donde un sistema se rompe, siempre hay una oportunidad para la regeneración y para la vida.

sábado, 12 de marzo de 2016

144. TODA LA MEMORIA EN UNA YEMA



L'espoir est une mémoire qui désire.
[Honoré de Balzac]


Bignonia rebrotando de una de sus yemas
En estas latitudes, los rosales ya han empezado a rebrotar, anticipando la próxima llegada de la primavera. Los nuevos brotes, como la risa, son contagiosos, y enseguida me he dado cuenta de que también está reverdeciendo la bignonia.

En cada yema, la planta concentra su fuerza para desplegar un nuevo estadio de su vida. De hecho, cada una de las células embrionarias de la yema puede reconstruir la planta en su totalidad. Es decir, en realidad la planta entera está en una sola de sus yemas.


El más tímido brote manifiesta, y a la vez simboliza, el pulso victorioso de la resistencia frente a la adversidad. Como dijo William Blake: es la prueba de que no hay muerte real. Una yema es una esperanza y una esperanza es una memoria que desea....

sábado, 20 de febrero de 2016

143. ORGANISMOS EMERGENTES



Los organismos emergentes han cobrado una importancia inusitada en la actualidad. Se trata generalmente de organismos ya conocidos, pero cuyo número o repartición geográfica ha aumentado de manera extraordinaria, con las consiguientes incidencias sobre el estado del sistema, ya sea éste un jardín o un territorio mucho mayor (digamos España, o incluso Europa).

Hay muchos tipos de organismos emergentes, según los ámbitos considerados. En el ámbito del huerto, uno de los que más preocupan actualmente es la palomita del tomate (tuta absoluta). Este lepidóptero originario de Sudamérica se detectó por primera vez en cultivos de tomate en la Comunidad Valenciana en junio de 2007. Posteriormente se ha extendido por Cataluña, Murcia y Baleares y hoy afecta prácticamente a toda España.

Las nuevas prácticas culturales y la intensificación de los desplazamientos (de personas y de productos) a nivel mundial son algunos de los factores que originan el fenómeno de los organismos emergentes. Pero el problema no está tanto en las causas como en las consecuencias. Pues la aparición de organismos emergentes provoca una gran reactividad en los organismos ya presentes, con la puesta en marcha de medidas de control y de vigilancia a veces desproporcionadas.

Muchos jardineros se afanan en mantener sus huertos en un estado de conservación tal que no permita el establecimiento de los organismos emergentes. Otros se dedican a la vigilancia y control del territorio, eliminando por medios mecánicos a los intrusos para evitar su propagación. Otros, en fin, aplican medidas agresivas, con el uso de diversos herbicidas o insecticidas.


Ante los organismos emergentes, el jardinero debe sopesar tranquilamente sus reacciones para asegurarse de que el remedio no sea peor que la enfermedad.

Fuente: el jardinero tranquilo en la Voz del Sur


domingo, 14 de febrero de 2016

142. EL ÁRBOL AUSENTE



Ayer por la mañana, mientras caminaba hacia mi centro de trabajo, he ido contando los alcorques vacíos. Al llegar a cien he parado de contar.  ¿Cuántos cientos o miles de árboles ausentes habrá en nuestra ciudad? ¿Fueron arrancados, murieron, o nunca se llegaron a plantar? ¿Quién decide cuántos árboles debe haber por calle, según qué calles? ¿Qué especies se plantan y cuáles se mueren o acaban siendo taladas?
¿Y por qué al pasar junto al alcorque vacío he sentido la ausencia del árbol? Los filósofos constatan que la ausencia se define desde el punto de vista de quien se da cuenta. La ausencia absoluta de hecho no existe, porque de lo contrario sería la nada. Lo que está ausente para mí no lo está para otro. Así, este alcorque vacío de la foto me ha implicado a mí, en un sitio preciso, en un momento concreto, revelándome la fuerza de un lazo invisible entre lo ausente y lo presente. Me ha hecho comprender que en los instintos, los deseos, la  cultura y el pensamiento de los seres humanos,  la presencia del árbol es fundamental. Me ha hecho saber que un árbol en una calle es mucho más que un árbol y da mucho más que sombra.

Nos enseñaron el árbol del saber en lugar del saber del árbol. Nos hicieron creer en el árbol de la vida y olvidamos cuánto importa la vida del árbol. 

sábado, 6 de febrero de 2016

141. EL CADÁVER DEL ABEJORRO



Abejorro, ¿cuántos destinos representa esta imagen de tu muerte? ¿Cuántos otros y otras que, como tú, han recorrido los campos con la esperanza de alcanzar el jardín soñado, al final deberán fallecer o perderse sin probar la miel? Tu cadáver en el suelo de mi jardín, esta mañana, no me ha dejado indiferente. He sentido compasión, primero, por ti, y después por esas flores de mi jardín que ya no polinizarás. Me he reconocido en ti, forastero, pues tu suerte es mi suerte.


domingo, 17 de enero de 2016

140. PLURALISMO



El jardín, como cualquier sistema plural, debe estar organizado de forma que cada uno de los elementos que lo componen (vegetales, humanos y otros animales) convivan de manera armoniosa, sin voluntad de dominación de unos por los otros. 
El jardinero es el primero que debe dar prueba de tolerancia y de respecto de la pluralidad del jardín, al comprender que es bueno que existan experiencias de vida diferentes en un mismo territorio.

Fuente: http://www.lavozdelsur.es/pluralismo