domingo, 10 de mayo de 2015

123. LA NECROMASA DEL JARDÍN

En estos días calurosos de primavera, con el rocío matutino y con la humedad que se condensa al caer la tarde, el jardín se puebla de caracoles, babosas y cochinillas de la humedad. Estos moluscos y crustáceos terrestres colaboran con el jardinero en la tarea de reciclaje de la necromasa del jardín, alimentándose de las hojas y flores muertas, de los frutos caídos y en general de cualquier materia orgánica en diverso grado de descomposición. Al hacer esto no sólo limpian el jardín de un modo eficiente, sino que además permiten un retorno más rápido de los nutrientes al suelo.
Los caracoles y babosas se comen también las hojas tiernas y los tejidos vivos de las plantas que encuentran a su paso durante su búsqueda de la materia en descomposición. Pero son más exigentes de lo que solemos creer, pues hay una grandísima variedad de plantas, sobre todo ornamentales, que no les gustan.

La población de caracoles, babosas y cochinillas normalmente está controlada por sus depredadores naturales. Cuando considero que hay demasiados, suelo retirarlos manualmente y llevarlos a un descampado cercano. Otra de mis soluciones es reducir los espacios de sombra y favorecer la aireación del jardín, recortando los excesos de follaje, teniendo en cuenta que estas criaturas detestan la luz del sol y los ambientes secos..




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