domingo, 22 de marzo de 2015

115. UN POCO DE CAOS, POR FAVOR

 “Actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, 
es la única manera de probar que la realidad es transformable”
[Eduardo Galeano] 




Al volver después de votar, me he cruzado con el Sr. G saliendo de su casa en dirección a mi jardín. Él ha votado muy temprano. Tiene la nacionalidad española y está inscrito en el censo andaluz desde hace varios años. Una vez en el jardín, le he mostrado las novedades ocurridas desde la última vez que vino. Le he enseñado cómo las calas se han escapado de su tiesto y han brotado en distintos puntos del jardín*. Ya expliqué hace tiempo en este blog cuál es mi posición ante las plantas escapistas y las intrusas. Me gusta que las plantas tomen sus propias iniciativas, aunque esto implique un poco de caos, obligándome a reajustar el sistema de mi jardín.
Pese a las precauciones que tomé inicialmente al plantar las calas en tierra sin sacar el cepellón del tiesto en el que venían, éstas se las han arreglado al cabo de un tiempo para lanzar sus rizomas a través de los agujeros de desagüe y formar nuevas plantas en plena tierra, en los sitios que ellas mismas han elegido. Se trata de una estrategia de desplazamiento muy ventajosa para la supervivencia y la colonización de territorios en sus entornos naturales, con el inconveniente de que no conlleva renovación genética. Pues las plantas hijas no son sino avatares de la planta madre. El Sr. G interrumpió mis explicaciones para volver a la idea del principio, la del jardín como sistema  que admite cambios sobrevenidos, demandando un constante reajuste del orden establecido. Y dijo: “Nadie debería temer el caos, cuando es una oportunidad que se nos brinda para la renovación y el progreso”.



*Nota: en la foto, he señalado con emoticonos los pies de las calas brotadas espontáneamente fuera del tiesto de la planta madre (en el centro, detrás)

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