domingo, 27 de diciembre de 2015

139. YA ESTÁN AQUÍ

Mi naranjo ya ha empezado a florecer, adelantándose incluso al solsticio de invierno. ¿Los efectos del cambio climático ya están aquí? ¿Debemos preocuparnos por este regalo anticipado de navidad?
“Estos azahares pueden interpretarse como la señal de algo que no es únicamente bueno”, me ha respondido una jardinera noruega, que fue rectora de la Universidad de Bergen. “También hay ya narcisos en el parque de la Universidad de Oxford”, me ha comentado otra colega. Y sé por un jardinero belga que, en este preciso momento, un magnolio en un jardín cerca de Bruselas ha empezado a brotar inesperadamente.
Ya no vale la pena cuestionar el cambio climático, a pesar de las sospechas que este fenómeno genera debido a sus extensiones socioeconómicas y geopolíticas. Tampoco basta la declaración de buenas intenciones por parte de los dirigentes políticos. Ahora se trata de buscar las fórmulas concretas de atenuación de los efectos adversos. Muchas ciudades en las naciones más desarrolladas han comenzado a establecer “planes de adaptación” a los cambios, incluyendo la evaluación de riesgos y vulnerabilidades, además de la enumeración de medidas específicas para hacerles frente. Es necesario también sensibilizar a la ciudadanía, para que ajuste sus hábitos de transporte, de consumo energético, de alimentación y aprovisionamiento.

Con el perfume de estas flores prematuras, mi naranjo parece susurrar este aviso: “Jardinero, debes pasar a la acción”.

domingo, 13 de diciembre de 2015

138. ¿CAMBIO O RENUEVO?



The state of the world is in flux, and every object 
within it is subject to change [Frank Wilczek]


Al igual que las patatas, muchas plantas esconden sus tallos bajo tierra. Gracias a esta estrategia, pueden sobrevivir en terrenos donde las condiciones de vida son muy duras en ciertas estaciones del año. Bajo tierra, las yemas quedan protegidas del frío o del sol excesivo y de los mordiscos de los animales herbívoros. Los tallos ocultos adoptan distintas formas (tubérculos, rizomas, cormos y bulbos), especializadas en el almacenamiento del agua, los azúcares y los carbohidratos necesarios para resistir en los periodos de latencia y también, sobre todo, para poder resurgir de la tierra cuando las condiciones vuelvan a ser oportunas.
Cuando los bulbos rebrotan, como ahora ocurre con los narcisos, los jacintos y los irises, el jardín parece cambiado, con la promesa de flores dispuestas a colorear el invierno.
Pero el jardinero comprende que no se trata de un verdadero cambio, sino de una renovación cíclica. Todos los inviernos sucede lo mismo. Estos bulbos resurgen para ser lo que ya fueron.

La posibilidad de cambio, es decir, la generación de una planta nueva en el jardín, está en las semillas que produzcan las flores de los bulbos existentes. Esa es la única posibilidad de verdadero cambio… a menos que estos bulbos pudiesen, al terminar el invierno, no ocultarse bajo tierra como cada verano, sino, inesperadamente, resistir.

fuente:  La Voz del Sur - El Jardinero Tranquilo: "Resistir es también cambiar"

martes, 8 de diciembre de 2015

137. EL SALTO DE LA TORRE




Vivimos a merced
de lo que de nosotros ignora[ba]mos,
tal si entre los derechos que tuviese la vida
hubiera un misterioso derecho a no saber

[Joan Margarit]


Si te gustan los comentarios y crónicas del Jardinero Tranquilo y sus artículos en la Voz del Sur, quizá te guste también la novela que acabo de publicar EL SALTO DE LA TORRE.




La mente puede ser como una torre, desde lo alto de la cual tenemos un gran campo de visión. Desde las alturas nos parece verlo todo muy claro, y cuando saltamos y volvemos a caer en la tierra, al principio todo resulta confuso.
Los ojos ya no nos sirven tanto, y al recurrir al oído, al olfato y al tacto, comprendemos que están desentrenados. Saltar de la torre nos resitúa en el entorno, permitiéndonos reconsiderar los hábitos adquiridos, nuestras creencias y nuestros saberes.
Esta actitud ecológica, entendida en el sentido de consciencia de la inscripción integral del individuo en su medio, mostrará una realidad desconocida a los protagonistas, impulsándolos a participar en una aventura, donde los sueños y las palabras adquieren dimensiones extraordinarias.

Las primeras páginas y más información sobre la novela están disponibles en este enlace: <El salto de la Torre>



CRÍTICAS DE LA NOVELA "EL SALTO DE LA TORRE"

"Juan Manuel López Muñoz hace bailar su mirada de filólogo por una narración en la que lo iniciático se combina con el análisis metalingüístico de las palabras más íntimas de los dramas ancestrales del ser humano, para descubrir que reverberan con el eco de una verdad oculta y sorprendente" [Juan Ignacio Jiménez-Velasco, Muñoz Moya editores].

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“El lector que penetre las páginas de 'El salto de la torre' (Muñoz Moya Editores, 2015), primera novela del jerezano Juan Manuel López Muñoz, se sentirá atrapado por una fascinación ante el misterio de la que le resultará muy difícil escapar. A tal punto puede llegar la identificación con los personajes, lanzados a una huida hacia delante que lo es también para atrás, una fuga hacia el pasado hasta alcanzar el futuro o a la inversa, en un devenir circular que confirma la condición cíclica del destino del hombre: la pescadilla que se muerde la cola. Es particular la simpatía que despierta el neurótico profesor Mirón, una de las dos voces narradoras de la historia, un espécimen universitario que complementa el hilo de su discurso con los broches de realidad que le aporta la relación de íntima amistad con su colega Lucía, aun desde la distancia marcada por el hecho de que ella sea profesora en Chicago y él en Besançon. Pero la novela está tan llena de viajes, desplazamientos, visitas, comunicaciones y síntesis interpretativas que la vinculación emocional de Francisco Mirón con Lucía se refleja en semejante amalgama como una obsesión neuropática más. La otra voz narrativa de la historia -y primera en irrumpir-, Y -o Ypsilon-, corresponde a una extraña niña, al parecer secuestrada o acompañada constantemente por un tutor, Mwestro, y asistida por una anciana señora M. Una niña que dice haber sido clonada, perteneciente al linaje de Jesé, que debe aprender a mirar para ver, algo de lo que concienzudamente se encarga su tutor, conduciéndola por lugares que guardan los secretos de un deambular tan incesante como iniciático. Es Y quien comienza la narración del relato, arrancando desde unos inquietantes puntos suspensivos, principio del libro que hace presagiar su final. Debemos volver a ellos al culminar la lectura del volumen, para seguir la andadura enriquecidos con nuevas posibilidades de interpretación. El abismo del misterio no tiene fin y cada nueva lectura ilumina respuestas, pero ahonda el suspense con nuevas preguntas. La historia, por ser interminable, retorna siempre con los actantes que la ejecutan.  [Diario de Jerez, 23 de junio, Mauricio Gil Cano, poeta, periodista, gestor cultural, autor de El cuentista que decía la verdad (Ed. Dalya, 2016], Declaración de un vencido (E.H. Editores, 2008), etc.]

  


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 “Alta literatura, intriga y un argumento absolutamente novedoso” [19 de enero de 2016 - Juan García Larrondo, autor de Seré Isla (La Avispa 2001), Celeste Flora (Ediciones Irreverentes, 2013), Diálogos, Fragmentos y otras Levanteras (Ediciones El Boletín / Fundación SGAE, 2015), etc. ]


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 “Un relato estupendo, inquietante, interesante, adictivo” [ 11 de enero de 2016 - Josefa Parra, autora de Elogio a la mala yerba (Visor, 1996), Tratado de cicatrices (Calambur, 2006), La hora azul (Visor, 2007), Materia combustible (Ediciones en Huida, 2013), etc.]


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“In this highly original novel, which is partly set in Shakespeare’s country, the reader, at times, feels as if he or she is hearing Ariel’s whispers, or the words of long-dead famous people lost in the ether. It is almost as if one were able to hear Julius Caesar uttering alea jacta est, not while crossing the Rubicon but while he is throwing dice or playing some other games such as draughts or chess. In El salto de la torre the mystery surfaces on almost every page. It spreads over an immense chessboard and, like a piece or a pawn, the reader is moved from place to place in a timeless journey until he or she lands in Paris to witness the story’s outcome. The primeval Grail or, at least, some fragments of a mythical stone called Girón, are at the centre of a fascinating quest led by ‘Y’, the female protagonist, and ‘Mwestro’, her spiritual guide. The tendency to see history as a linear narrative is part of our rational discourse, but this book defeats this aspect of reality. Here, time as we conceive it has no place. The story moves in the direction of a remote past, and yet, at the same moment, it is projected into a remote future. Words, their origins, or rather their echoes from a very distant past, have the power to unlock what is yet to come as time goes on in a circular fashion. The past is the future and vice versa. Autobiographical traces as well as elements of dreams and leaps of the imagination continually emerge from the story. The author seems to question our own consciousness and La vida es sueño, that is Life is a dream, could well be this book’s leitmotif. This novel is one of the most original and haunting of my recent (and not-so-recent) reading”. [21 de diciembre de 2015 - Valentina Olivastri, autora de La dama del Laberinto (Ed. Bóveda) y de Prohibita Imago (Ed. Mondadori)].




ENTREVISTA CON EL AUTOR

A cargo de Juan Carlos González García en La Voz del Sur http://www.lavozdelsur.es/escribo-por-defecto-igual-que-respiro-o-camino


sábado, 5 de diciembre de 2015

136. EL ÁRBOL CAÍDO


Cuando un viejo árbol empieza a perder ramas, ya sea por el peso de las hojas que desarrolló excesivamente en tiempos de bonanza, ya sea por la podredumbre que invade su corteza y sus raíces, el jardinero puede lamentarse por no haberse dado cuenta a tiempo de las señales del deterioro... seguir leyendo.

domingo, 29 de noviembre de 2015

135. UN POCO DE INSEGURIDAD



¿Suponen una amenaza para la estabilidad del jardín estas plantas que llegan, se instalan y crecen sin que el jardinero lo haya elegido? La respuesta depende de la manera en que se ha concebido el jardín… (seguir leyendo en http://www.lavozdelsur.es/un-poco-de-inseguridad

sábado, 21 de noviembre de 2015

133. EL GRANADO GENEROSO

¡Mi granado ha sido tan generoso este otoño! Me siento muy agradecido. Esta mañana he hecho la tercera recolección. Aún quedan muchos frutos en el árbol, en las ramas más altas, pero esos no los cogeré. Y una buena parte de la producción se la han comido los pájaros y los insectos. 
Mientras apilaba las granadas recién recogidas en un plato, disfrutando del tacto, del color y del olor, me he acordado de Camus cuando decía, en su tratado sobre la rebeldía, que ser generosos respecto al futuro consistía en darlo todo ahora.

Las tres recolectas de este otoño

lunes, 12 de octubre de 2015

132. PLANTAS HOSPEDERAS


Mi vecino, el Sr. G, vino a mi jardín este domingo a comprobar si mis granadas ya están maduras, con la intención de coger un par de ellas para él y para su nieta. De camino hacia el granado hemos pasado junto al macetón donde cultivo teresitas (Catharantus roseus), y nos hemos parado a admirar sus flores. Las teresitas se usan como “plantas hospederas”, expliqué al Sr. G. 
Las llaman así porque los científicos las usan para alojar en ellas unos microbios llamados fitoplasmas, para su multiplicación y estudio.
Estos microbios pertenecen a una clase muy especial de microorganismos que no son ni totalmente bacterias ni tampoco virus, pero que comparten con ambos grupos algunas características y diferencias. 
Los fitoplasmas son amorfos, mucho más pequeños (aún) que las bacterias y, al contrario que éstas, no poseen pared celular. Viven y se reproducen en el interior de las células, como los virus. Utilizan como vectores de transmisión insectos chupadores de savia, como las chicharritas (cicadélidos) y los pulgones (áfidos). Afectan a plantas, ornamentales y también cereales, hortalizas y frutales. Una vez infectadas, las plantas amarillean, se quedan raquíticas o enanas, con flores semejantes a hojas.
Muchas de las especies de fitoplasmas no se pueden cultivar en medios artificiales, de ahí que se usen plantas hospederas, sobre todo teresitas.  “Es así como estas plantas se convierten en  hospederas a la fuerza”, concluí. Cuando se habla de experimentación con seres vivos, pensamos en moscas, ratones blancos y macacos, ignorando que muchas plantas también son sacrificadas en beneficio del saber.
El Sr. G me miró un poco sonriente, no entendí porqué, y luego me dijo: “Así es, en efecto, la curiosidad científica, que pasa de imperativos morales o éticos. Imagínate los obstáculos que tuvieron que superar los primeros estudiosos de la anatomía humana, por ejemplo”.

“Estoy de acuerdo contigo”, respondí, mientras cogía del granado un par de frutos maduros, “pero creo que los científicos deberían reflexionar más acerca de sus métodos”. Por desgracia, la mayoría de las veces, el método más eficaz es también el más agresivo”.


viernes, 9 de octubre de 2015

131. CON LOS OJOS ABIERTOS

“A menudo he pensado en cómo debería ser la educación de los niños. Se trataría de estudios básicos, muy simples, en los que el niño aprendería que existe en el seno de un universo, en un planeta del que más tarde tendrá que gestionar los recursos; aprendería que él depende del aire, del agua, de todos los seres vivos, y que el menor error o la menor violencia podrían destruirlo todo. […] Se intentaría familiarizarlo a la vez con los libros y con las cosas; sabría el nombre de las plantas, conocería los animales sin necesidad de realizar esas horribles vivisecciones impuestas a los niños y adolescentes con el pretexto de la Biología” [Marguerite Yourcenar, Les yeux ouverts]

viernes, 18 de septiembre de 2015

129. LOS HILOS DE ARIADNA

Esta tarde salí a recortar un poco el Hibisco Rosa de Siria, que en estas fechas se pone siempre repleto de flores. Cada flor dura solo un día, por lo que el pie del árbol, y el camino de entrada, están siempre cubiertos de flores marchitas. Mientras barría los restos, pasó una vecina y se paró un momento a saludarme. Ella piensa que las plantas ensucian mucho, además de que dan demasiado trabajo. Me preguntó porqué yo hacía esto, por qué yo perdía tanto tiempo barriendo, sabiendo que al día siguiente todo volvería a estar sucio. ¿No era mejor arrancar simplemente la Rosa de Siria?  No supe qué contestarle en ese momento. Objetivamente ella tenía razón, pero no podía dársela sin parecer estúpido. En lugar de eso le enseñé los rosales junto a la puerta y al pie del limonero, explicándole que suelen rebrotar cada otoño, con mucho menos vigor que en primavera, antes de caer definitivamente en el sopor invernal. Cuando mi vecina se marchó me quedé un rato pensativo, y entonces me acordé de unas palabras que me dijo el Sr. G, que me habrían servido perfectamente como respuesta al comentario de mi vecina, de haberlas recordado a tiempo. El Sr. G dice que cualquier objeto, como por ejemplo mi Rosa de Siria, o cualquier gesto sencillo, como por ejemplo el de barrer, puede convertirse en un cabo del hilo de Ariadna que permite salir del Laberinto.



domingo, 23 de agosto de 2015

128. PLANTAS EN LA TERRAZA

« La vida es lenta y la esperanza violenta »
[Hervé Prudon]



Hice hace unos meses este jardín portátil
en bandeja para el apartamento de mi hijo,
a partir de esquejes de mis plantas crasas

Me encontré con un amigo que se ha mudado recientemente a este barrio. Quiere ajardinar su terraza, y me ha pedido que lo aconseje. Yo no suelo dar consejos a nadie porque temo que los sigan.
Como jardinero no tengo una técnica concreta, sino más bien una actitud atenta a los deseos de mis plantas: ellas son criaturas enérgicas que saben lo que necesitan y cómo pedirlo. Con todo, hay algunos trucos elementales a la hora de iniciarse en la práctica de la jardinería en terraza.
Un jardín no se puede empezar por el final, es decir, no podemos pretender que este luzca maravilloso desde el primer día. Una planta plenamente desarrollada y llena de flores recién comprada en el vivero  difícilmente sobrevivirá a las duras condiciones de vida en el mundo real de nuestra terraza. Por eso, es mejor comenzar escogiendo en el vivero esos ejemplares más discretos, que están empezando a desarrollarse con signos de buena salud y de vigor. 
Es buena idea también hacerse con esquejes de plantas de amigos y vecinos.
La terraza al principio parecerá poco vistosa, pero la cuidaremos tranquilamente con la certeza de que se convertirá en el jardín que deseamos. “Todo lo que es exquisito madura lentamente”, dijo Schopenhauer. Esto es una de las cosas más difíciles de asumir por el jardinero principiante: la lentitud del biorritmo del jardín, comparado con el frenesí de nuestra vida cotidiana.
Ya expliqué que la forma, el color y el tamaño de las hojas nos hablan de las preferencias de las plantas en cuanto a sol y agua.
Recuerdo aquí, resumidamente, que las plantas de hojas pequeñas, coloreadas, grises o verdes azuladas, cerosas o vellosas, crasas o espinosas, requieren por lo general sol directo.
Al contrario a las plantas de hojas grandes y verdes les gustan los espacios luminosos donde no llegan los rayos del sol.
Las plantas cuyas hojas tienen nervaduras alineadas en paralelo requieren suelos menos profundos que aquellas cuyas hojas tienen nervaduras ramificadas a partir de un nervio principal central.
Estos datos son importantes a la hora de elegir el tiesto y el lugar donde colocarlo, sabiendo no obstante que las plantas en maceta son más vulnerables que las que tienen sus pies en tierra: hay que evitar que las raíces se cuezan en un tiesto demasiado pequeño expuesto al sol, que se sequen por culpa del viento y que se pudran debido a un mal drenaje.

“Lo que importa en un jardín de balcón o terraza es el continente, no el contenido; el tiesto, no la planta”, le dije a mi amigo, mientras le entregaba un esqueje de eonio. Y él me miró estupefacto, seguramente porque esperaba otra clase de consejos. Me temo que estoy empezando a parecerme un poco a mi extraño vecino el Sr. G.


He puesto en un plato con agua esquejes de callisia (izquierda) que me ha dado una amiga, para que produzcan raíces
antes de plantarlos en una maceta. No es necesario poner en agua los esquejes de plantas crasas (derecha)
pues éstos desarrollan fácilmente raíces cuando se los deja reposar en un lugar tranquilo,
encima de una mesa o en cualquier recipiente.

detalle de mi terraza



viernes, 7 de agosto de 2015

127. LLUVIA DE BARRO

"Are we all dust? What a beautiful thing dust is though"
[G.K. Chesterton, Notebook]






Después de la tormenta de anoche, las hojas de las plantas, las personas, los coches, toda la ciudad ha aparecido cubierta de polvo. Dicen que este polvo venido del Sáhara con las lluvias del verano aporta minerales y nutrimentos a los bosques y jardines del Sur de Europa, llegando incluso, mucho más lejos, a alimentar los bosques amazónicos. Estaba explicando esto al Sr. G esta mañana cuando pasó cerca de mi jardín, de camino a la panadería. Él se detuvo un momento para exclamar: "¡Cuánta esperanza en el polvo!"



domingo, 2 de agosto de 2015

126. PORTAVOZ DE LOS ÁRBOLES

Pienso que, a pesar de todo, la condición humana es admirable [Jean Giono]




“Yo estoy aquí como portavoz de los árboles, les pongo voz porque ellos no pueden quejarse. Son seres vivos", decía Paula, una joven que se encaramó a uno de los fresnos de la Avenida José León de Carranza en Jerez, para impedir su tala…






Esta escena, tan rica en simbolismo, me trajo a la memoria  una novela de Jean Giono que leí hace mucho tiempo, titulada “el hombre que plantaba árboles”.
Esta novela se inicia con el relato de una caminata a través de una región árida situada en los Alpes del sudoeste. Tras la primera acampada, el narrador se encuentra  fortuitamente con un pastor llamado Eleazar, quien le ofrece agua y le propone pasar la noche en su modesta casa de piedra. Antes de irse a la cama, el narrador observa al pastor limpiar y seleccionar un total de cien bellotas. Al día siguiente, el narrador, intrigado, le preguntó al pastor si podía quedarse en su compañía un día más. El pastor acepta y luego sale al camino con su rebaño. El narrador decide caminar a cierta distancia del pastor para observar lo que éste va a hacer con sus bellotas. Pronto descubre que, con una vara de hierro, el pastor va realizando agujeros en distintos puntos del terreno, en cada uno de los cuales introduce una bellota. De esta manera, el pastor planta ese día cien robles. El narrador se entera de que Eleazar lleva tres años haciendo esto mismo. Hasta entonces había plantado cien mil árboles, de los cuales diez mil habían conseguido germinar y crecer. No todos eran robles: el pastor había plantado también abedules, hayas y fresnos. Después de este feliz encuentro, el narrador termina su caminata y al año siguiente es reclutado en el frente de la Primera Guerra Mundial. Se olvida momentáneamente del pastor y de su increíble pasión, pero cuando un cierto tiempo después realiza nuevamente un alto en la zona, vuelve a visitar al pastor, quien había vendido su rebaño para evitar que las ovejas se comiesen los brotes de los árboles recién plantados y se había hecho apicultor. El bosque de Eleazar se extiende en ese momento por un terreno de once kilómetros de largo y tres kilómetros en su parte más ancha. A partir de 1920, el narrador visita regularmente a Eleazar, que no ha cesado de plantar árboles, entre ellos muchos arces. En 1935, el narrador llega a la casa del pastor acompañado por un técnico forestal, a quien revelan el misterio de ese "bosque natural", bajo el juramento de mantener el secreto. En 1939, se pone en marcha un proyecto de comercialización de la madera del bosque de Eleazar; sin embargo, el proyecto aborta por suerte tempranamente, debido a problemas logísticos. El narrador visita por última vez al pastor en junio de 1945. A su alrededor, la región ha vuelto a la vida. El paisaje se ha transformado tan lentamente que casi ninguno de los pobladores nativos se ha dado cuenta. El bosque crece espontáneamente. El narrador tiene un pensamiento final para el pastor, muerto en 1947 en un hospicio de la región: “je trouve que, malgré tout, la condition humaine est admirable”.


jueves, 28 de mayo de 2015

125. FECUNDIDAD, INGENIOSIDAD



"El objetivo de la vida es vivir, y vivir significa ser conscientes, 
ya sea borrachos o serenos, gozosamente, divinamente conscientes" [Arthur Miller]


Esta primavera el granado se ha llenado excepcionalmente de flores, mientras que el naranjo apenas ha florecido. Estos comportamientos imprevisibles de los árboles frutales, y de las plantas en general, no deberían chocar ni preocupar al jardinero.

Las plantas gestionan eficientemente sus recursos, que son variables según las estaciones y según los años. En función de la cantidad de carbono y de otros nutrimentos en cada momento, las plantas pueden escoger por ejemplo desarrollar más los tallos y ramas o bien producir más hojas. A veces prefieren detener su crecimiento y reservar energías para el futuro. Por la misma razón, pueden decidir un año producir muchas flores pequeñas, o pocas flores grandes, o incluso no florecer en absoluto, prefiriendo posponer la reproducción y dedicar los recursos a otra cosa.

En cualquier caso, cuando un árbol frutal decide florecer, suele producir más flores que frutos, porque de esta manera se asegura de atraer a más polinizadores, aumentando las probabilidades de fecundación. Así que no es raro ni debemos preocuparnos si vemos que el  pie de nuestros árboles frutales se cubre de flores excedentarias muertas. 


Cuando he explicado esto al Sr. G el domingo pasado, mientras recogíamos del suelo las flores caídas del granado, él ha saltado declamando unos versos de Paul Valéry: “¡Cuántos pretextos, cuántas excusas –fecundidad, ingeniosidad-, para continuar viviendo!”


domingo, 17 de mayo de 2015

124. ¿Y?

Take care of the sense 
and the sounds will take care of themselves
(Lewis Carroll)


Desde hace varios días, una nube de plusias (autographa gamma) revolotea cada atardecer el jazmín trachelospermum, seguramente atraídas por el néctar de las flores. Después de “repostar”, curiosean por todo el jardín y por toda la zona alrededor, en busca de un lugar donde depositar sus huevos. He prevenido a mi mujer, que cultiva hortalizas en la azotea, para que esté atenta durante los próximos días ante la posible aparición de larvas de estas mariposas.

Esta mañana, cuando ha venido el Sr. G acompañado de su nieta, he capturado un ejemplar para enseñarles la peculiaridad de la letra gamma claramente reconocible en las alas de estos insectos. La niña se ha acercado con mucha curiosidad. He señalado el parecido del dibujo con la letra Y griega, y entonces la niña se ha puesto muy colorada, se ha escondido tras el Sr. G y ambos se han marchado bruscamente, dejándome con la mariposa en la mano y con un gran interrogante en la cabeza.



domingo, 10 de mayo de 2015

123. LA NECROMASA DEL JARDÍN

En estos días calurosos de primavera, con el rocío matutino y con la humedad que se condensa al caer la tarde, el jardín se puebla de caracoles, babosas y cochinillas de la humedad. Estos moluscos y crustáceos terrestres colaboran con el jardinero en la tarea de reciclaje de la necromasa del jardín, alimentándose de las hojas y flores muertas, de los frutos caídos y en general de cualquier materia orgánica en diverso grado de descomposición. Al hacer esto no sólo limpian el jardín de un modo eficiente, sino que además permiten un retorno más rápido de los nutrientes al suelo.
Los caracoles y babosas se comen también las hojas tiernas y los tejidos vivos de las plantas que encuentran a su paso durante su búsqueda de la materia en descomposición. Pero son más exigentes de lo que solemos creer, pues hay una grandísima variedad de plantas, sobre todo ornamentales, que no les gustan.

La población de caracoles, babosas y cochinillas normalmente está controlada por sus depredadores naturales. Cuando considero que hay demasiados, suelo retirarlos manualmente y llevarlos a un descampado cercano. Otra de mis soluciones es reducir los espacios de sombra y favorecer la aireación del jardín, recortando los excesos de follaje, teniendo en cuenta que estas criaturas detestan la luz del sol y los ambientes secos..




domingo, 3 de mayo de 2015

122. APOMIXIS


Esta mañana salí a recortar un poco el limonero y también el césped que bordea el camino de entrada. Al poco tiempo llegó el Sr. G y nos quedamos un buen rato al pie del arco de entrada, oliendo los jazmines y admirando el rosal trepador que está ahora cuajado de ramilletes de flores. Luego nos sentamos a la sombra, en la terraza. Parecía un día de verano.
De pronto, un detalle en la reja de la ventana atrajo la atención del Sr. G. Se trataba de una tela de araña, en cuyo centro había quedado atrapada alguna cosa que brillaba de un modo especial con la luz del sol. Nos acercamos a ver, muy extrañados, y pudimos comprobar que el objeto luminoso no era sino la semilla voladora de un diente de león, o de una especie semejante.
Expliqué al Sr. G que de las semillas de los dientes de león germinan plantas que son genéticamente idénticas a sus madres. Hijas y madres son en estos casos tan idénticas entre sí como cuando multiplicamos una planta mediante división de mata o mediante esquejes
Los dientes de león producen sus semillas sin mediar polinización ni fecundación, gracias a un mecanismo de clonación que los botánicos llaman “apomixis”. De esta manera los dientes de león escapan a los beneficios pero también a las servidumbres de la sexualidad, a cambio de la repetición infinita de un mismo individuo perfectamente adaptado al entorno.

El Sr. G se quedó observando pensativo, y al final saltó: “De esta semilla nacerá entonces una planta en cierto modo muerta, una criatura acabada desde el inicio, a la vez sin pasado y sin futuro, solo firmemente presente”. 


martes, 28 de abril de 2015

121. ¡TUVE MI INSTANTE!



Ella iba a menudo a su jardín para encontrar en sus flores 
una paz que ningún hombre ni mujer podía darle [Virginia Woolf: Mrs Dalloway]


Una lectora me ha reprochado mis textos cada vez más cortos y mi avaricia a la hora de mostrar imágenes de mi jardín. Dice que vive en una tierra muy al norte, donde la primavera tarda demasiado en llegar, y que mi blog le hace más llevadera la espera. 

No es cuestión de avaricia, le he respondido, sino de apuesta consciente por la brevedad, para resaltar más la eternidad de la naturaleza, como diría Alphonse de Lamartine. ¡Triunfa, inmortal Naturaleza, pero yo tengo mi instante! Admiro tu eternidad pero no estoy envidioso.

Dedico especialmente a esta lectora estos → detalles de abril en mi jardín.


jueves, 23 de abril de 2015

120. LOS FRUTOS CAÍDOS

Ésta es mi sangre, ¿o es la primavera?
Ambas son de color verde,
¿Estoy sonriendo de felicidad o de tristeza?
[Abdel Rahman al-Abnoudi]



Después de dos jornadas de fuerte viento, la muerte y la corrupción se han extendido por todas partes en el jardín. He visto frutos caídos cuando apenas estaban empezando a formarse; he visto tallos rotos llenos de savia fresca, flores marchitas recién abiertas y ramas tristemente despojadas de sus hojas verdes...
Esta vez me he negado a buscar signos en el jardín que apunten a la posibilidad de restaurar la esperanza. Para el jardinero es más eficaz la resistencia que el optimismo. 



Ciruelas caídas prematuramente a causa del viento


miércoles, 15 de abril de 2015

119. LA ROSA PRIMERA


Después de toda la jornada de trabajo, por la tarde, al atravesar el jardín para entrar en casa, he descubierto la primera rosa abierta de esta temporada. Aún estaba un poco húmeda por la lluvia reciente. Me he acercado a olerla, pensando en un verso de Gerardo Diego que dice: “Era ella, y nadie lo sabía”.

domingo, 5 de abril de 2015

118. VERDE Y ROBUSTO, Y ORGULLOSO Y PRÓSPERO

yema de fatsia
He pasado la mañana recolocando en la terraza los muebles que habían permanecido apilados y guardados durante el invierno. Cuando el Sr. G llegó, yo estaba concentrado en la tarea de dar una capa de aceite a las sillas y la mesa de madera. Él esperó pacientemente a que acabase mi trabajo. Pero al cabo de un rato empecé a sentirme incómodo. Su manera de observar los movimientos de mis manos me hacía tomar consciencia de estos gestos que normalmente realizo mecánicamente. Y sin automatismo, mis manos ya no resultaban eficaces.
Decidí entonces aplazar el trabajo para otro momento y me senté junto al Sr. G para intercambiar con él las novedades de la semana. Le conté que las plantas de pimiento, que podé al terminar el otoño, ya habían vuelto a rebrotar. Y que he plantado semillas de albahaca y de yerbabuena en un cajón. Y que el rosal trepador y el jazmín que crecen a la entrada de la casa ya estaban preparando sus flores.

Luego llevé al Sr. G junto a la fatsia para mostrarle las curiosas yemas, que parecen manos entrelazadas levantadas hacia el cielo. Al verlas el Sr. G dijo: “Yo quería desarrollarme como un árbol, sin miedo del hacha. Con mis manos levantadas hacia el cielo claro, quería rezar por el sol, la tierra, el agua y el aire. Y quería que los gorriones cantasen sobre mis hombros”. Al ver mi expresión de extrañamiento, aclaró que se trataba de un poema iraní, y después concluyó su recitación: “Verde y robusto, y orgulloso y próspero. Yo quería devolver el orgullo y el verdor a este campo triste”.



sábado, 28 de marzo de 2015

117. LA HORA DEL PLANETA

"Construir es colaborar con la tierra" 
[Marguerite Yourcenar: Memorias de Adriano]


Como cada primavera por estas fechas desde hace nueve años, he participado esta tarde en la “hora del planeta”, organizada por la WWF. Los detractores argumentan que esta medida de ahorro energético tiene una repercusión ínfima en las tasas totales de emisión de CO2, produciendo al contrario picos de consumo al terminar la hora que causan una gran inestabilidad en el suministro eléctrico.
WWF se defiende de estas críticas poniendo de relieve el valor simbólico del gesto, concebido para inspirar comportamientos responsables y conscientes respecto a nuestras prácticas cotidianas de consumo.

Por mi parte, más que apagar los interruptores lo que he hecho es no encenderlos, porque la luz del sol se ha mantenido pegada a las flores recién abiertas de mis clivias hasta casi las ocho.

jueves, 26 de marzo de 2015

116. ¿QUIÉN CANTA AHÍ?

Esta mañana, al cruzar el jardín para salir a trabajar, el aire estaba lleno de cantos de pájaros. Entre la algarabía de los gorriones distinguí la voz de la abubilla, de la tórtola, del estornino y del verderón. Los expertos dicen que estos cantos son discursos amorosos, mezclados con amenazas más o menos explícitas de defensa del territorio. Me acordé de Rousseau, quien aseguraba que las lenguas del sur, surgidas del deseo, son como el canto, expresivas, transparentes y sinceras. Y entonces pensé que, seguramente, desde el otro lado del mediterráneo, en el Norte de África, así como los cantos de estos pájaros se entenderían los discursos de la gente del sur de Europa.



Para oír un fragmento de este concierto de pájaros en mi jardín hacer clic AQUÍ




domingo, 22 de marzo de 2015

115. UN POCO DE CAOS, POR FAVOR

 “Actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, 
es la única manera de probar que la realidad es transformable”
[Eduardo Galeano] 




Al volver después de votar, me he cruzado con el Sr. G saliendo de su casa en dirección a mi jardín. Él ha votado muy temprano. Tiene la nacionalidad española y está inscrito en el censo andaluz desde hace varios años. Una vez en el jardín, le he mostrado las novedades ocurridas desde la última vez que vino. Le he enseñado cómo las calas se han escapado de su tiesto y han brotado en distintos puntos del jardín*. Ya expliqué hace tiempo en este blog cuál es mi posición ante las plantas escapistas y las intrusas. Me gusta que las plantas tomen sus propias iniciativas, aunque esto implique un poco de caos, obligándome a reajustar el sistema de mi jardín.
Pese a las precauciones que tomé inicialmente al plantar las calas en tierra sin sacar el cepellón del tiesto en el que venían, éstas se las han arreglado al cabo de un tiempo para lanzar sus rizomas a través de los agujeros de desagüe y formar nuevas plantas en plena tierra, en los sitios que ellas mismas han elegido. Se trata de una estrategia de desplazamiento muy ventajosa para la supervivencia y la colonización de territorios en sus entornos naturales, con el inconveniente de que no conlleva renovación genética. Pues las plantas hijas no son sino avatares de la planta madre. El Sr. G interrumpió mis explicaciones para volver a la idea del principio, la del jardín como sistema  que admite cambios sobrevenidos, demandando un constante reajuste del orden establecido. Y dijo: “Nadie debería temer el caos, cuando es una oportunidad que se nos brinda para la renovación y el progreso”.



*Nota: en la foto, he señalado con emoticonos los pies de las calas brotadas espontáneamente fuera del tiesto de la planta madre (en el centro, detrás)

viernes, 20 de marzo de 2015

114. ECLIPSE

Fora existe o mundo [...] e o poema cresce tomando tudo em seu regaço"
[Herberto Helder]

Life itself, every moment of it, every drop of it, here, this instant, now, 
in the sun, in Regent’s Park, was enough 
[Virginia Woolf: Mrs Dalloway]






He salido al jardín esta mañana, atraído por un descenso repentino de la luminosidad, que he supuesto debido al eclipse. El cielo estaba cubierto de nubes. Todo estaba húmedo alrededor de mí. Se oía el chisporroteo de los verdecillos. He visto que las freesias estaban cabizbajas, aplastadas por el peso del agua, pero no me he preocupado. Al contrario, he sonreído anticipando el placer de verlas muy pronto recuperar sus colores y volver a levantarse orgullosas después de haber sido abatidas por las últimas lluvias invernales.






sábado, 14 de marzo de 2015

113. EN EL LIMBO



"Cuidado con la esterilidad de una vida demasiado ocupada" [Sócrates]

Un amigo lector me paró por la calle para preguntarme por qué hacía tanto tiempo que no actualizaba el blog. Me justifiqué torpemente, diciendo que había estado fuera. Pero como insistió en saber dónde había estado exactamente, le dije: “fuera de conexión, en el más allá”. La respuesta disparatada neutralizó un poco su irritación, y se rió, en parte aliviado al comprender que no había aparentemente ninguna razón grave y en parte expectante ante la conclusión del chiste.
El más allá no era otra cosa sino un problema técnico de conexión telefónica y, por consiguiente, de internet.
Desde que el Papa Benedicto XVI había despojado a la noción de limbo de su referente habitual, el término se había visto forzado a buscar un nuevo referente y, por lo visto, lo había encontrado sin ningún problema. 
Yo siempre he imaginado a las palabras como cangrejos ermitaños: cuando una concha ya no les conviene, se desembarazan voluntariamente de ella y la reemplazan por otra. Y así, el limbo es ahora la situación de ausencia provocada por la imposibilidad de comunicarse con los demás a través del teléfono o de internet. Es como estar muerto pero sin estar ni en el cielo ni en el infierno, sino en un estado de ausencia, en la espera de poder reconectarse, en el mejor caso, lo antes posible de nuevo a la vida.
De vuelta al jardín, he encontrado todas las flores de las freesias abiertas de par en par.




jueves, 5 de marzo de 2015

112. EL TIEMPO


"Corro tras el tiempo. No como aquél que cree encontrar en su estela la juventud. El tiempo la dejó en el vestíbulo antes de irse hacia adelante. Corro tras el tiempo color de olvido, desesperado por el peso de los recuerdos, y los que perdemos mientras corremos, otros los reemplazan, añaden peso a tus pies, te paras a desembarrarte y ya el tiempo está otra vez lejos, delante de ti, jugando a algo que no comprendo, el tiempo sabe que me da vergüenza no poder seguirlo, habla ya el lenguaje después de mí, sin embargo existo, existo sin embargo, existo todavía, espérame, no te hagas el tonto, para ya de prostituir a esos jóvenes, ves que me he caído de rodillas, pero que voy a levantarme, a retomar el impulso, alcanzarte, espérame, he cogido flores para ti, quedarán muy bien en tus cabellos blancos, pero si me abandonas en los surcos del camino, conmigo morirá tu dominio de ayer, la ruptura con el antes, tienes el fondo del cráneo agujereado, el rostro que vuelves hacia el sol es engañoso, oculta la herida por donde se escapan tus tesoros, estás engañando a esa gente de mañanas, que no sabe aún que eres el olvido, sus risas a lo lejos me desgarran, ¡ay tiempo cruel!
No te enfades, querida, […] puedo hablarle al tiempo como a una mujer. Una mujer que se te parece extrañamente, amor mío, ¿me perdonarás por no haber comprendido entonces, cuando aún no huías, que tú medías mis horas, quién eras tú?, amor mío … y yo te trataba como hacen los hombres, esos idiotas, con esas compañeras mudas de su elección, yo no sabía que tú eras el tiempo, que el tiempo es mujer, y que eres tú, que es al tiempo a quien yo decía tu y a ti, pobre, pobre imbécil yo mismo, que creía saber más que tú, y que me he quedado ahora atrás, renqueando, gimiendo de soledad, sin decidirme entre el futuro y el pasado, entre el recuerdo y el olvido, corriendo detrás de ti, ingenuamente, ¡tan grotesco!"

[LOUIS ARAGON Blanche ou l'oubli, 1967]

martes, 3 de marzo de 2015

111. DÍA MUNDIAL DE LA NATURALEZA

Dijo Voltaire: "La belleza es la trampa que la naturaleza tiende a la razón"