jueves, 14 de agosto de 2014

92. LO DE DENTRO AFUERA



“People generally see what they look for, and hear what they listen for” [Harper Lee]



Al volver de las vacaciones, he encontrado un paquete en el buzón. En el interior del paquete había una plaquita artesanal de barro cocido, decorado con las letras G y Q. Enseguida le he puesto un soporte y lo he colgado en el muro junto a la puerta del jardín. 
A los pocos días, el domingo pasado, el Sr. G se percató de esta novedad nada más entrar. Le he comentado que, en mi jardín, los objetos cuentan tanto como las plantas. Me gusta verlos, tocarlos y también oírlos cuando el viento los hace sonar. Casi todos funcionan además como sostén para las plantas, como reservas de humedad y como refugio improvisado para las salamanquesas, las arañas y diversos tipos de insectos. El Sr. G asintió tres veces con la cabeza mientras yo le explicaba esto. 
Él añadió que los objetos, como las palabras, conservan y transmiten nuestra memoria del mundo, y también nuestros olvidos. Dijo que la memoria, al contrario de lo que se piensa, no está ubicada en nuestro cerebro, sino fuera, en los objetos que nos rodean. Según el Sr. G, la única manera de asegurar los recuerdos es mantener bien adiestrados los sentidos del gusto, el olfato, el tacto, el oído y la vista. Toda la información obtenida por ellos la guardamos en el cerebro. "Por eso tenemos la ilusión de que la memoria está en nuestra cabeza. Pero dentro sólo está la copia, la parte filtrada", dijo, y luego, tras un breve silencio, concluyó "Lo de dentro está fuera".







1 comentario:

  1. A veces una de las tareas que nos ocupan los días es devolver los recuerdos al lugar al que pertenecen.
    Gracias!

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