martes, 8 de julio de 2014

90. GRACIAS, CUERPO


ciruelas recién cogidas

Gracias, ojos, por ver vibrar la luz en estas flores.
Gracias, manos, por sentir el sol,
y vosotros, dedos, por haber tocado estas ciruelas maduras.
Gracias, cuerpo, por estar aún fuerte para trabajar en este jardín
y vosotros, torso erguido y pulmones
por respirar este aire radiante y vivo.

Existo en todo lo que me rodea.
Mi vida se prolonga en estos árboles y plantas
que me acarician
bajo el ardor de una tarde de verano.


* texto inspirado en el poema

La joie de Émile Verhaeren.






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