domingo, 29 de junio de 2014

88. TRANQUILO












Tranquilo, muy tranquilo, ante el desastre inminente: cuando recomenzar ya no es una opción.





domingo, 22 de junio de 2014

87. SACRIFICIO DE TRES LIMONES





Esta mañana he visto que había tres limones deformes en el limonero. En todos ellos, la deformación afectaba al extremo del fruto donde se encuentran los restos del pistilo de la flor, es decir, en el lado opuesto al pedículo que une el fruto a la rama. Al observarlos con atención he descubierto rápidamente la causa: en los pliegues y cavidades originados por las deformaciones había grupos de cochinillas patrulladas por hormigas.


Es difícil determinar si las cochinillas llegan por sus propios medios al interior de la flor, al principio del desarrollo del fruto tras la fecundación, o si las conducen allí las hormigas. Lo cierto es que una vez en el pistilo, con sus picaduras provocan reacciones de defensa en el fruto que se traducen en un crecimiento exagerado de las capas exteriores con el fin de aislar la parte dañada.


Esta estrategia de aislamiento mediante la hipertrofia de tejidos permite al árbol salvaguardar el fruto y la semilla pero, paradójicamente, también ofrece a las cochinillas un refugio prácticamente inexpugnable frente a sus depredadores naturales (mariquitas, avispas parasitoides, larvas de polillas, de crisopas y de moscas, etc.), sobre todo con la ayuda de hormigas oportunistas apostadas en las vías de acceso a las cavidades.

Al comprobar que los demás limones están en buen estado y que el árbol se ve fuerte y saludable, he decidido no tomar ninguna medida contra las cochinillas. El sacrificio parece una condición necesaria para la vida del jardín.





lunes, 16 de junio de 2014

86. UNA MEZCLA PLANETARIA


En estos días en los que las temperaturas rondan entre los 30 y 40 grados al mediodía, me alegra ver que las plantas de mi jardín soportan el calor serenamente, sin requerir apenas riegos ni cuidados extras.

Esto es gracias a que, aunque la mayoría de las especies proceden de distintas regiones del planeta, todas tienen en común unos mecanismos semejantes de adaptación al clima subtropical propio de esta zona que habito.

Sólo las que he sembrado en macetas requieren un poco más de riego de lo habitual, como las balsaminas y las capuchinas (ver foto de abajo), por tener menos tierra disponible para las raíces y encontrarse por tanto más expuestas al desecamiento. 
Las balsaminas proceden del Sur de Asia y de la India, mientras que las capuchinas son originarias de Sudamérica. Ambas especies, al igual que el agapanto africano de la imagen superior, pueden convivir sin problemas en un jardín mediterráneo y soportar con entereza los rigores del verano andaluz.

Mientras regaba con la regadera la maceta de balsaminas, una salamanquesa (Tarentola mauritanica) ha saltado inesperadamente desde su guarida bajo el borde recurvado del tiesto.

Al considerar la fauna autóctona de insectos, pequeña reptiles y aves que bulle en la mezcla planetaria de plantas que conforma mi jardín, he tomado de pronto conciencia de mi responsabilidad como garante de la armonía del encuentro entre especies -incluyéndome a mí mismo- que no estaban destinadas a priori a convivir en el menor y el menos natural de los espacios: un pequeño jardín de casa adosada en el centro de una ciudad.


"Así como yo formo parte de mi jardín", he pensado, "así deseo formar parte de la Tierra".



Las plantas cultivadas en maceta pueden requerir un poco más de riego en los días muy calurosos, como estas capuchinas (Tropaeolum majus), a la izquierda, y estas balsaminas (Impatiens balsamina), a la derecha.
Pronto empezarán a florecer.


martes, 10 de junio de 2014

85. FAR' NIENTE


Como yo no tenía nada que hacer el domingo pasado por la mañana, y el Sr. G visiblemente tampoco tenía prisa, nos sentamos en el jardín de atrás a contemplar cómo los frutos del ciruelo maduraban lentamente bajo el sol del mediodía. Después de un rato de silencio, el Sr. G dijo: “Hoy es domingo de Pentecostés”.
Seguramente el rayo de sol sobre las ciruelas le había hecho recordar esta fecha, por asociación de ideas con la típica imagen de las lenguas de fuego del Espíritu Santo sobre las cabezas de los apóstoles. “¡Ven, Santo Espíritu, danos en la agitación tranquilidad!”, exclamé yo, medio en broma medio en serio, pensando en la situación crítica que atraviesa nuestra sociedad. Al cabo de un buen rato, el Sr. G carraspeó, haciendo notar que mi distracción duraba demasiado.
Mientras señalaba con el índice un rayo de sol, dijo que Aquello que no podía ser nombrado debía tener, por esa misma razón, infinitos nombres. Según él, el Espíritu Santo era Ónfalos, Al-Anfal y también la Blanca Paloma que descendió del cielo en estas mismas fechas hace miles de años. Era el Grial, el Cáliz de Plata, el Cerro Blanco, el Gran Hinojo y el Sacro Monte. Era también la Rueda de Fortuna, el Arca Dorada y el Carro de Fuego. “Los griegos contaban cómo Faetón, intentando escapar de la Tierra en la nave de Helios, perdió el control y se estrelló con gran estrépito. Por eso el Espíritu Santo fue también llamado Al-Qayḍa, es decir, el Cascarón de huevo roto, la Ruina objeto de trueques y de guerras, la Roca rota y enrojecida por el fuego”.




 





jueves, 5 de junio de 2014

84. DIA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE

Hoy, Día Mundial del Medio Ambiente, en el que la mirada mediática se centra en las especies y ecosistemas amenazados, yo quisiera destacar la importancia de los jardines urbanos y los patios como lugares de micro-acción directa y cotidiana en la mejora de las condiciones para la vida y salud humana, animal y vegetal en las ciudades.


lunes, 2 de junio de 2014

83. VERDOR

Las flores y los frutos son las estrellas del jardín, pero pienso mucho en la importancia del verdor que está en segundo plano. Al comentar esto al Sr. G ayer por la mañana, él dijo, poniendo la mano en el hombro de su nieta: "El verde es la verdad. Ella está delante de ti y no puedes verla, burlado por los colores de las flores y los frutos" (→ 35). Con la ayuda de la nieta del Sr. G, pasamos un buen rato recolectando hojas para observar los matices del verde.