domingo, 25 de mayo de 2014

82. ¿NO TE DAS CUENTA?

Esqueje de clavel
Hace unos días, mirando para el suelo al caminar por una calle del centro de la ciudad, en busca de unas gafas que se me habían caído accidentalmente, encontré un esqueje de clavel. Supuse que el viento lo había arrastrado hasta allí porque alrededor no había ningún balcón con plantas semejantes. Una vez en casa (sin las gafas), puse el esqueje en un bote con agua. Días después, el viernes pasado, vi que éste ya había desarrollado varias raíces y entonces decidí plantarlo. Lo he puesto al pie del romero, junto a la puerta del jardín.
Estaba concentrado en esta tarea cuando me sobresaltó el sonido del timbre. Era B.; se excusó por haber venido sin avisar. Un impulso la había llevado hasta mi jardín. Le mostré el esqueje de clavel recién plantado e hicimos un recorrido por las novedades del jardín: esta semana habían empezado a florecer la chamaedorea, la salvia mejicana y los agapantos. De las seis violetas que ella misma plantó, sólo dos han sobrevivido, por el momento, al ataque de los caracoles y las babosas.

Después de esto nos sentamos un rato junto al limonero. Ella me contó que esta semana había estado muy ocupada escribiendo informes sobre agresiones a varios L.I.C. y a otras zonas de la red Natura 2000 en Andalucía. Se quejó de que en España se declaran reservas naturales y zonas de protección tan fácilmente como éstas son luego agredidas, casi siempre por intereses económicos. Los tribunales suelen resolver a favor de las denuncias de los ecologistas, pero demasiado tarde, una vez la agresión hecha,  cuando el daño ya es irreversible. También se producen agresiones, o intentos de agresión, por motivos menos confesables, ajenos a lo puramente económico. "Los lapsus juegan malas pasadas a los políticos", aseguró B., citando el caso del reciente proyecto de defensa del último tramo de la margen derecha de río Guadalquivir, en el Parque Nacional de Doñana. Al ver mi expresión interrogante, pues yo no estaba al corriente de ese caso, ella me hizo notar que el proyecto fue calificado de "defensa" y no de "conservación". "¿No te das cuenta?", insistió, pero como yo seguía sin entender y ella no parecía querer o poder decir nada más al respecto, cambié de tema, proponiéndole que me ayudase a cortar rosas para hacer un ramo. Cuando se marchó, no consintió llevarse el ramo.





Detalle de las raíces del esqueje de clavel, desarolladas en un bote con agua.
A la derecha, el mismo esqueje una vez plantado en tierra.





De izq. a der.: detalles de flores de agapanto, salvia mejicana y chamaedorea














B. no consintió llevarse el ramo de rosas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario