domingo, 26 de enero de 2014

66. M.

La posibilidad de vivir comienza en la mirada del otro 
[Huellebecq: Las partículas elementales] 


semillas de Malope trifida
Esta mañana estaba sentado en el porche, leyendo El Bravo, de J. F. Cooper, cuando oí a lo lejos la voz del Sr. G hablando con un vecino. Me levanté para dejarle la puerta del jardín entreabierta, suponiendo que a continuación vendría a visitarme, como suele hacer los domingos, y después volví a mi sitio de lectura. 
Al cabo de unos segundos la puerta se movió y entonces apareció la nieta del Sr. G, acercándose decididamente hacia mí. Sentí como si quisiese decirme algo, o mostrarme algo, o que yo hiciese algo. Pero cuando se acercó no dijo nada. Me miró solamente con mucha intensidad, y entonces pude darme cuenta de un detalle que no había visto antes: la pupila de uno de sus ojos no era exactamente circular, sino que presentaba la forma típica de un agujero de cerradura. 
Le pregunté “¿Cómo te llaman, y en que nombre pones tus esperanzas?”, repitiendo una frase que acababa de leer en el libro. La niña se quedó un instante callada, y luego pronunció "M...", pero no tuvo tiempo de terminar la palabra, pues el Sr. G surgió como de la nada y nos interrumpió con sus saludos habituales. 
La conversación se dirigió en seguida hacia mis tareas de jardinería. No sé porqué, le mentí diciendo que acababa de bajar de la azotea las macetas de freesias y de muscaris que ya han empezado a florecer (→2, 16, como suelo hacer siempre en estas fechas (en realidad las había bajado unos días antes), y que en ese momento me disponía a sembrar unas semillas de malope que me había regalado un amigo. Pronuncié el nombre de esta planta acentuando la M inicial, pero ni el Sr. G ni su nieta parecieron darse cuenta. Ésta mostró, en cambio, mucho interés por el dibujo que figuraba en el sobrecito de semillas. 
Les expliqué que se trata de un tipo de malvas que crecen de forma espontánea en los prados de nuestra región. Después de esto, el Sr. G se sentó en su silla y permaneció en silencio, observándome trabajar, mientras su nieta se apostó detrás de él, atenta también a mis movimientos. 
Cuando se fueron, volví una vez más a mi lectura. El libro trata de una historia de suspense y de intrigas, que muestra cómo las instituciones, creadas con el objetivo de regular y proteger los derechos de los ciudadanos, acaban convirtiéndose en instrumentos de extorsión y de poder. Pero ya no podía concentrarme, con la duda de si M sería la inicial del nombre de la niña, o si se trataba simplemente de la primera letra de la frase "Me llamo...".







Varias semillas germinaron semanas después de la
siembra pero sólo una ha conseguido desarrollarse.
Esta foto es de finales de junio 2014. 







miércoles, 22 de enero de 2014

65. MIRANDO AL CIELO


Ayer por la tarde, caminado de vuelta a casa después del trabajo, encontré, en una de las calles por donde suelo pasar, este grafiti efímero. El texto dice, literalmente:

LA MADRE
NATURALEZA
NO ENTIENDE DE COLORES
LE GUSTAN TODAS LAS FLORES
NI TAMPOCO DE
IDEOLOGÍAS O
RELIGIONES
NOS SOPORTA A
TOD@S
¡MIRAD AL CIELO
DE CUANDO EN VEZ!

Me llamó la atención el hecho aparentemente contradictorio de que la invocación a la Madre Naturaleza terminase en una invitación a levantar la mirada hacia el cielo. Después de caminar pensativo durante una buena media hora, concluí que la jardinería es en cierto modo como cualquier otro arte, nacido, como diría Walter Benjamin, para servir a un ritual, primero mágico, después religioso.



Las flores de la crassula tienen forma de estrella de cinco puntas.
Esta foto la hice la semana pasada.




jueves, 16 de enero de 2014

64. EL PRIMER NARCISO


Esta mañana llovía mucho. He aprovechado un escampado para hacer la inspección ritual del jardín. Entonces he descubierto que mis narcissus fernandesii ya han empezado a florecer.

Se trata de varios ejemplares de una especie autóctona que yo tengo el honor de custodiar, junto a otros jardineros locales, después de que, años atrás, un gran número de bulbitos fuese rescatado de unos terrenos destinados a la construcción de una autopista y posteriormente replantado en un lugar más seguro, no lejos de allí, por un equipo de expertos y de voluntarios.

Al contemplar las flores, no he podido evitar recordar el mito del primer Narciso, aquel cazador griego estupefacto al verse a sí mismo como si fuese otra persona en el reflejo de la Fuente. Ya hablé en otra ocasión de esto (→ 9), pero quisiera insistir hoy un poco más.

Ovidio cuenta que tras la muerte de Narciso, nadie pudo sepultar ni incinerar su cuerpo, pues éste había desaparecido misteriosamente. En su lugar encontraron una flor de color azafranado, coronada de hojas plateadas, probablemente un narciso, aunque no queda constancia botánica precisa. En cualquier caso, seguramente se trataba de esa misma flor (para algunos un crocus) con la que Zeus, semejante a un toro blanco, adormeció a Europa antes de secuestrarla.

Pues tanto los crocus como los narcisos tienen propiedades narcotizantes. De hecho, la palabra narciso deriva de la raíz νάρκη, que en griego significa ”entumecimiento”, ”estupefacción”, ”falta de vida”, efectos que los autores antiguos como Plinio y Plutarco atribuyeron al olor de estas flores.

El botánico Carolus Clusius, en su Rariorum Plantarum Historia (1601) confirmó las propiedades medicinales (principalmente vomitivas y emolientes) de los narcisos, tal como ya habían señalado mucho antes Plinio y Dioscórides. El uso medicinal de los narcisos se abandonó, sin embargo, con el paso del tiempo, según cuenta el botánico Jean Loiseleur, en su tratado sobre los narcisos (Recherches historiques, botaniques et medicales sur les narcisses indigènes pour servir la l’Histoire des plantes de France, 1810, p.16). Este botánico se lamentaba de que, en lugar de estas plantas tan comunes en los prados entorno al mediterráneo, se empleasen plantas procedences de otros hemisferios, mucho más caras de obtener. También describe en su librito curiosas anécdotas acerca de cómo puso a prueba las propiedades medicinales de los narcisos, tratando con éxito, mediante infusiones y polvos hechos a partir de estas plantas, a enfermos aquejados de distintas enfermedades como la epilepsia, el tétanos, y la disentería.


Muchas especies de narcisos producen dos flores en cada espata, lo que, unido a su color amarillo,
ha convertido a esta especie en un símbolo de la gemelaridad divina.





jueves, 9 de enero de 2014

63. EPIFANÍA EN EL JARDÍN

semillas pegajosas de pitósporos.

El domingo pasado por la mañana vino el señor G, como de costumbre. Nos sentamos un rato en el porche sin hacer nada, mientras compartíamos el trozo de roscón de Reyes que yo estaba tomando para desayunar. "¿Hoy no trabajas en el jardín?", me preguntó. Yo negué tres veces con la cabeza, haciendo tiempo para terminar de masticar antes de hablar, y entonces le dije que en estas últimas semanas apenas hago nada, esperando lo que está por venir. "Esta noche concluye el ciclo del solsticio de invierno, exactamente doce noches después de la Navidad", aclaré, al ver su mirada interrogante. "Mañana, con la Epifanía, es cuando los días empiezan a alargarse de manera sensible".


Las plantas lo notan y se están preparando. Señalé al Sr. G los primeros brotes florales de mis crassulas. Los narcisos ya asoman fuera de tierra. Mis clivias y la liríope están acelerando la maduración de los frutos. Y los pitósporos ya muestran sus semillas rojas pegajosas, preparadas para que algún pájaro se las lleve lejos de la planta madre, adheridas en sus plumas (epizoocoria). 


"Esperemos entonces, dijo el Sr. G, esperemos ese jardín florido que este compás de espera vuelve imaginario".



Crassula (izquierda) y narcisos (derecha)
frutos de liríope (izquierda) y de clivia (derecha)
un curioso detalle comparativo de los frutos de liríope y de clivia

jueves, 2 de enero de 2014

62. LA ESPERANZA

He salido de excursión con mi familia y unos amigos al jardín botánico del Castillejo, en la Sierra de Grazalema. Allí, mientras paseaba bajo los quejigos, pensé en lo importante que es la esperanza para afrontar un nuevo año. Incluso si sabemos que no tenemos nada que esperar, eso no nos impide salir al encuentro de algo.

La palabra esperanza viene de la raíz spe-, que significa "florecer", "crecer con fuerza".


Con motivo del nuevo año 2014, os deseo felicidad, prosperidad y éxito. Que cada uno de vosotro.a.s encuentre el camino que le permita descubrir la poesía de la vida. Como dijo Proust en A la sombra de las muchachas en flor, la felicidad y la belleza no son cosas inaccesibles, y seríamos tonto.a.s si renunciásemos a ellas.