sábado, 21 de diciembre de 2013

61. TIESTOS ROTOS




¿Cuándo fue, ayer o anteayer? Hubo un fuerte golpe de viento, un pequeño ciclón que duró apenas varios segundos. Al salir poco tiempo después al jardín, encontré rotas en el suelo dos de las macetas que había pintado de rojo inglés este verano (→ 47). ¡Qué desastre! pensé, mientras recogía los pedazos de arcilla cocida y la tierra esparcida. Puse cuidado en rescatar algunos esquejes y entonces me dije "Ahora tendré que comprar nuevos tiestos, que repintarlos y que volver a plantar estos esquejes".  Y a medida que apuntaba en mi mente estas próximas tareas, la rotura de las macetas dejó de parecerme un accidente funesto para convertirse en la razón misma de la práctica de la jardinería. ¿Es el desastre el que hace surgir la jardinería o la jardinería la que conlleva el desastre? Quizá  "jardinería" y "desastre" sean, después de todo, una misma cosa. Porque el desastre no marca un final, sino un eterno principio. El desastre es repetir sucesivamente lo que ya hicimos una primera vez.

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