jueves, 10 de octubre de 2013

55. DOS GRANADAS


En los jardines de clima mediterráneo como el mío, en los que en octubre aún sigue haciendo mucho calor, el otoño se manifiesta de todas maneras por muchos signos. Al terminar el verano, las plantas ponen en marcha los protocolos del otoño en cuanto perciben los primeros cambios en la duración, la intensidad y la inclinación de la luz del sol. La mayoría deja de producir nuevas ramas y hojas, y empieza a sumirse en un periodo de letargo, invitando también al jardinero a un cierto reposo, al menos en lo que respecta a las tareas de recorte y mantenimiento. Las bulbosas, por su parte, aprovechan este parón en sus rivales para brotar y comenzar su nuevo ciclo (→53). Algunas plantas florecen antes de aletargarse, como la rosa de Siria (→54) y otras culminan la maduración de sus frutos, tiñéndolos de colores rojos y amarillos, como los rosales (→52), los manzanos y también los granados.

Mi granado (punica granatum) ha dado este año sólo dos granadas. Es una variedad rústica, con ramas armadas con muchas espinas. Por esta razón lo planté en el jardín trasero. Me lo regaló un vecino a las pocas semanas de instalarme en esta casa. Este año ha dado muy pocos frutos debido a que le hice una gran poda un par de años atrás, pues estaba ocupando demasiado espacio en el jardín. Los granados sólo producen flores y frutos sobre las ramas viejas, sobre todo en las extremos de aquellas ramas más externas. Por eso conviene podarlos poco o nada, apenas unos recortes de mantenimiento periódicamente que aligere un poco el follaje, eliminando sobre todo las ramas secundarias que crecen en el interior de la copa.

Los botánicos clasifican las granadas como frutos secos indehiscentes ("que hay que abrirlos", → 16), en el mismo "cajón" que otros frutos secos otoñales como las nueces y las avellanas, pero con la particularidad de que las granadas son de un tipo llamado "balausta", con muchas semillas encerradas en una cáscara relativamente menos gruesa y menos dura .

Al recoger las dos granadas, reservé una para el Sr. G. El domingo pasado, cuando vino a visitarme, se la ofrecí. Se puso contentísimo. Mientras conversábamos, durante el tiempo que duró su visita, sostuvo el fruto en su mano como si se tratase de un saquito lleno de rubíes. Al irse me dijo, admirando la granada : "Así como este fruto es cada uno de nosotros: una multiplicidad con apariencia de unicidad". Imaginaba que se refería al hecho de que cada granada contiene una multitud de semillas, pero como yo no entendía bien lo que quería decir con eso, insistí un poco para que se explicara. El Sr. G me cortó diciendo: "Mis palabras tienen que ser breves. Adiós".


Detalles del interior de una granada (izquierda) y del tronco del granado en el jardín de atrás.


En esta foto se puede apreciar el tamaño mucho menor de los frutos
de la variedad enana respecto a la granada común.




1 comentario:

  1. Tenemos un granado y este años por primera vez nos ha dados dos granadas, grandes, preciosas y buenisimas. Informare a mi marido de como debe podarla o mejor dicho de las pocas ramas que debe eliminar. Estoy segura de que no nos ha dado fruto con anterioridad, por exceso de poda.
    No me pierdo ni una de sus publicaciones, me encantan.
    Saludos
    MDM

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