sábado, 21 de septiembre de 2013

52. ESCARAMUJOS


Esta mañana temprano estaba trabajando en casa cuando alguien ha llamado a la puerta del jardín. Era el Sr. G. Me ha extrañado verlo, pues suele venir los domingos. Me dijo que, al pasar junto a la puerta de mi jardín, de camino a la panadería, se había percatado de que los nuevos brotes de mis freesias ya estaban despuntando por encima del muro. La nieta del Sr. G asomó la cabeza desde detrás del costado de éste, esperando curiosa mi reacción, mientras me observaba con sus extraños ojos gatunos. Me alegró mucho que el Sr. G me hubiese señalado este cambio en las freesias, pues yo no me había dado cuenta, a pesar de que muchos tallos sobresalían varios centímetros por encima del borde de la jardinera, en lo alto del muro. "Cuando caminamos, raras veces miramos para arriba", comentó el Sr. G. Su nieta me tiró de la manga y señaló los frutos anaranjados del rosal trepador, preguntándome qué eran. Por alguna razón, su voz y el contacto de su mano en mi brazo me hicieron estremecer un poco. Arranqué entonces unos cuantos frutos y le dije: "son escaramujos".

Hice pasar al jardín a ella y a su abuelo para mostrárselos con más detalle. Expliqué a la niña que los escaramujos son falsos frutos: es una cubierta carnosa y rica en vitaminas que disimula los verdaderos frutos, secos, ásperos y amargos, que están en su interior. Los rosales producen estas cápsulas rojas anaranjadas como manjar para los pájaros y otras criaturas no-plantas, de manera que, cuando se los coman, escupan o excreten los verdaderos frutos lejos de la planta madre. "Es su forma de viajar y de colonizar nuevos mundos (→16)", le dije, al tiempo que con mi navaja seccioné uno de los escaramujos para enseñarle los verdaderos frutos, llamados "aquenios" por la razón de que no se abren por si solos, sino que para salir del envoltorio requieren la participación de los No-plantas.

Mientras separaba en dos partes el escaramujo, el Sr. G dijo: "el disector es la persona que desea examinar lo que hay en el interior de las cosas, para verificar si lo que le enseñan los libros y los profesores es cierto. Es la persona que tiene la intuición de que existen verdades que aún no han sido mostradas, o no de un modo suficientemente transparente". El Sr G dejó entonces de mirar el interior del escaramujo y clavándome sus ojos añadió: "Esa intuición hace de ti un jardinero marginal".

Cuando el Sr. G y su nieta se fueron, prosiguiendo su camino hacia la panadería, me quedé un rato junto a puerta, viéndolos alejarse, sin saber si sentirme halagado, o todo lo contrario, por las últimas palabras del Sr. G. Al volverme para el jardín, levanté la cabeza para mirar los nuevos brotes de las freesias y pensé: "ya empieza un nuevo ciclo, ¡tan pronto!, apenas el primer día del otoño".

Las freesias ya están rebrotando





los frutos del agapanto, al contrario que los del rosal, se abren por sí mismos cuando están maduros.
Por eso se los clasifica como frutos "dehiscentes" (ver entrada 16)


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