domingo, 11 de agosto de 2013

46. COCHINILLAS



Esta mañana he descubierto que la buganvilla estaba infestada de cochinillas algodonosas (coccoidea). Como sus parientes los pulgones (→ 21), mientras se alimentan de la savia de la planta, las cochinillas producen una melaza que ofrecen a las hormigas a cambio de su protección frente a los depredadores (sobre todo mariquitas y avispas parásitas). Esta sustancia pringosa cubre la superficie de las hojas, impidiendo a la planta respirar y hacer la fotosíntesis correctamente. Debilitada por la privación de savia, de oxígeno y de luz, la planta se convierte además en presa fácil para los hongos (fumagina).

Para eliminar las cochinillas, he puesto en marcha varias medidas. En primer lugar he cortado con las tijeras los tallos más afectados. Después he frotado las hojas restantes con un pañuelo impregnado en aceite y vinagre, y también con una brocha humedecida en agua jabonosa. A continuación he limpiado la planta entera con un chorro de agua a presión. Todo se ha secado rápidamente debido a las altas temperaturas de la mañana (30o a la sombra). Por último he tomado varias medidas destinadas a tranquilizar a la buganvilla, con el fin de reducir su vulnerabilidad frente a futuros ataques de insectos. Para ello he trasladado de sitio el Chlorophytum con el que compartía espacio y nutrientes. Tras liberarla de este compañero demasiado dominador, que había crecido de forma excesiva durante mi ausencia, he rellenado el hueco resultante con varios puñados de sustrato.


Una vez concluidos estos trabajos, me he sentado un rato a descansar en el sillón del Sr. G. Él está fuera, de viaje. Me dijo que volvería a finales de agosto. Iba a pasar varias semanas en Semera, en Etiopía. Al notar mi extrañamiento por este destino tan poco habitual para las vacaciones, se justificó diciendo que tenía que cumplir allí una misión. “Es por un viejo asunto acerca de una capa compartida”, explicó, y tras un breve silencio añadió que también aprovecharía para hacer un poco de turismo. Quería enseñar a su nieta el yacimiento arqueológico de Aramis.

Detalles de hojas de buganvilla cubiertas por la melaza que producen las cochinillas


La buganvilla antes y después de ser liberada de un compañero demasiado dominador (Chlorophytum)
5 cabrillas (otala punctata) se habían refugiado al pie del Chlorphytum, esperando que concluyese el verano.
El Chlorophytum en su nuevo emplazamiento, en un tiesto de madera junto al Hibiscus arnottianus.


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