lunes, 24 de junio de 2013

42. SICOFANTE



  Fruto de higuera trepadora (Ficus repens)
El domingo por la mañana lo dediqué a polinizar manualmente las flores del chirimoyo (Annona cherimola) con la ayuda de un pincel impregnado con el polen recogido el día anterior por la tarde en un pequeño recipiente.  Las flores del chirimoyo son hermafroditas, lo que quiere decir que cada una tiene tanto órganos masculinos (estambres) como femeninos (pistilo). Para minimizar la probabilidad de la autofecundación, los chirimoyos optan por hacer madurar sus órganos sexuales de forma escalonada (dicogamia) en momentos distintos del día: primero los masculinos, al atardecer, y después los femeninos, a la mañana siguiente. El órgano femenino, de forma cónica, semioculto entre las rajas de la falda de sépalos carnosos, segrega una sustancia viscosa cuando está maduro. Como sólo tengo un chirimoyo, la forma más segura de fecundarlo es asumir yo mismo el papel de insecto polinizador. No es un papel que me encante, pues me hace sentir un impostor, al límite de la “plantofilia”.

Estaba pensando en esto cuando el Sr. G ha llamado a la puerta. Al entrar, ha levantado su mano izquierda abierta, con la palma extendida hacia arriba, para mostrarme un higo de la higuera trepadora (Ficus repens) que acababa de recoger del suelo junto a la valla de mi jardín. Con una cuchilla lo he seccionado por la mitad para mostrarle cómo tiene lugar la fecundación de estos frutos, gracias a la intervención de unas avispas diminutas, pero el Sr. G no me ha dejado hablar. Él ha vuelto a poner el fruto en la palma de su mano, ahora dividido en dos partes, contándome que en la antigüedad, los que mostraban higos eran llamados sicofantes.

No se trataba entonces de higos como éste que él tenía en la mano, sino de los frutos de la higuera doméstica, considerada una especie sagrada en todas las religiones, debido a que su domesticación fue obra de seres celestiales y no de los habitantes de la Tierra. En este tipo de higuera mutante (partenocárpica), el fruto se desarrolla sin mediar la polinización por parte de insectos y madura en el árbol, sin caerse de la rama, hasta hacerse comestible. Al no producir semillas, la higuera doméstica es una especie estéril abocada a la extinción, a no ser que el ser humano la reproduzca de forma asexual por esquejes.

En la Grecia antigua crecían unas higueras sagradas que eran copias genéticamente idénticas de la primera higuera regalada a los hombres por los dioses. El origen de la higuera, que tenía que ver con el origen de nuestra civilización misma, era un secreto que muy poca gente conocía, y que solamente se revelaba clandestinamente tras complicados ritos iniciáticos. Mediante el gesto simbólico de mostrar un higo, los sicofantes extorsionaban a los poderosos, amenazando con revelar el secreto.
Pero como el higo no era una prueba suficientemente explícita del origen de la humanidad, dado que a ojos de la gente común se trataba de un fruto corriente, los sicofantes eran rápidamente desacreditados, denunciados por hacer falsas injurias con el único fin de lucrarse o de conseguir influencias de forma deshonesta, y tratados en consecuencia como gente perversa y despreciable.
Muy distinta estima merecían los hierofantes, que mantenían las pruebas irrefutables del secreto fuera de la vista de la gente común, y las mostraban clandestinamente a los elegidos sólo en los momentos culminantes de las ceremonias mistéricas.


Cuando el Sr. G terminó sus explicaciones, nos hemos quedado unos segundos en silencio mirándonos a los ojos. Luego he seguido polinizando las flores del chirimoyo, sin saber muy bien qué pensar.



flor de chirimoyo (Annona cherimola)

flor de chirimoyo


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