jueves, 20 de junio de 2013

41. FOTOTROPISMO



Flor de echeveria iluminada por el
último rayo de sol de la tarde
En la escuela nos enseñan que el fototropismo es la respuesta de las plantas al estímulo de la luz. Esta respuesta, dicen, se traduce en un crecimiento de los órganos aéreos de las plantas en dirección al sol para garantizar la fotosíntesis. En cualquier manual especializado de botánica encontramos esta misma manera de concebir el fototropismo como “respuesta”, con detalles más precisos acerca de los procesos químicos que la hacen posible, donde intervienen unas hormonas llamadas auxinas.

Contado de esta manera, parece como si las plantas pudiesen responder pero no preguntar, como si sólo pudiesen reaccionar, sin jamás actuar.

Cualquier jardinero tranquilo sabe, no obstante,  que la realidad no siempre se ajusta exactamente a los modelos de los científicos. Por un lado, hay plantas que, sin dejar de orientar sus hojas hacia la luz, deciden mantenerse a la sombra, ya sea al pie de un árbol,  agazapadas tras una roca, o entre las grietas de un muro. Por otro lado, las plantas buscan el sol para algo más que para obtener energía: ellas saben, de alguna manera, que el sol es necesario para producir y potenciar esplendidos colores.

Los colores no son respuestas sino llamadas; son llamadas que las plantas dirigen específicamente a los No-plantas. Los colores son preguntas que esperan respuesta.


Ayer por la tarde salí al jardín cuando ya estaba casi oscureciendo. Uno de los últimos rayos del sol atravesaba el jardín de una punta a otra, esquivando el follaje del rosal trepador de tal  forma que alumbraba simultáneamente, a un lado y otro del tronco del limonero, la inflorescencia de la crocosmia y la de una variedad de echeveria. Las flores de ambas plantas, de colores anaranjados, brillaban por esta razón con una intensidad extraordinaria. Pensé que tal coincidencia no podía ser una simple casualidad. Ambas plantas habían hecho crecer sus tallos florales el tamaño justo, en la dirección precisa, y habían abierto sus flores en el momento oportuno para conseguir este efectismo aprovechando la luz anaranjada del sol poniente durante el solsticio de verano.


Efectos del último rayo de sol de una tarde de junio, poco antes del solsticio


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