jueves, 13 de junio de 2013

39. LOS PLÁTANOS DE LA DISCORDIA


 Blanquita de la col (pieris rapae)
sobre una hoja de alhelí.
Ayer no tuve ganas de trabajar en el jardín. Hace tiempo que quiero recortar la hiedra que cubre el muro derecho, según se mira hacia la calle. Todo su afán es colonizar la casa de mi vecino, sobrepasando los límites territoriales que yo le he impuesto.
Las hiedras son plantas muy tenaces. No desisten jamás de su empeño, confiando siempre en las distracciones del jardinero o en sus momentos de debilidad para conseguir sus objetivos. Como la tarea de recortarla es muy pesada, y sobre todo difícil, porque no hay sitio donde apoyar la escalera de mano sin dañar otras plantas, la he pospuesto una vez más, quizá para el domingo. 
Así que en lugar de trabajar en el jardín, me he sentado a leer el diario. He seguido con atención las noticias de las revueltas en la plaza Taksim, en Turquía. Como chispa de la discordia, curiosamente, se encuentran unos árboles. El diario los clasificaba como "sicómoros". Este nombre es un poco ambiguo, porque puede designar árboles de distintas especies: una higuera, un plátano o un arce. He buscado en internet las fotos publicadas de la plaza Taksim y parece que se trata concretamente de plátanos de sombra (platanus orientalis), lo que no me ha extrañado en absoluto.
En la mitología, estos árboles simbolizan la regeneración, debido a que su corteza se regenera por placas, como la piel de las serpientes. Seguramente, tal coincidencia simbólica no es fortuita: en el ring en que se ha convertido esta plaza, los jóvenes defienden la "regeneración" que el gobierno turco intenta por su parte talar...
Es interesante constatar cómo lo que comenzó como un gesto local de protección de unos árboles, ha derivado en un asunto internacional. Los “mercados” aprovechan para apretar así las tuercas a Erdogan ahora que, como pieza clave en el conflicto sirio-iraní, parece dudar de qué lado inclinarse.


Una blanquita de la col (Pieris rapae) interrumpió mis reflexiones. Su llegada aparentemente fortuita y su vuelo aparentemente errático la ha conducido al lugar exacto donde ella quería llegar: a mis alhelíes, que son el alimento favorito de sus orugas.









detalle de flor de agapanto (→ post 24)






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