jueves, 23 de mayo de 2013

33. BIODIVERSIDAD


promesas por venir
Un jardín urbano de casa adosada es un micro-ecosistema cercano desde el que se puede aprender a experimentar la armonía de la naturaleza, aportar un grano de arena en la lucha contra la contaminación de la ciudad y contribuir a proteger la biodiversidad.

En la jardinería también se pueden observar las consecuencias del fenómeno de la globalización: hoy en día podemos encontrar plantas de países muy remotos en cualquier vivero. Personalmente, prefiero cultivar especies autóctonas o que viven en regiones con condiciones climáticas semejantes. Es menos estresante para mí y para ellas, lo que a la larga redunda en bienestar compartido.

Esta mañana, al detectar los daños causados por un insecto en una de las hojas de las ipomoeas que sembré en marzo, he buscado en vano al autor. Al comprobar que la planta está creciendo fuerte y serena, no me he preocupado. Las plantas tranquilas asumen los ataques de los insectos sin problema, así que no veo razón para que yo, como jardinero, no los asuma también. Además, un jardín no tiene por qué lucir perfecto en todo momento. Hay una parte de desgaste y de muerte que forma parte de la dinámica natural.

Los insectos y los hongos también tienen una misión importante que cumplir en el microcosmos del jardín.


Con motivo del día internacional de la Biodiversidad, acudí con mi familia a un pinar cercano para una visita organizada por la Sociedad Gaditana de Historia Natural. Recorrimos las dunas, los prados y las charcas descubriendo la riqueza de la fauna y de la vegetación. Durante el paseo, me sentí particularmente fascinado por la diversidad de las primeras espigas y de los primeros frutos. He recolectado unas cuantos para mostrarlos aquí, a manera de "promesas (¿o sueños?) por venir".





No hay comentarios:

Publicar un comentario