miércoles, 15 de mayo de 2013

31. COINCIDENCIAS




Un gran número de hojas de los rosales han aparecido esta mañana recortadas por los bordes con formas circulares muy semejantes entre sí. Me he quedado un rato observando y he descubierto en seguida a la autora de estos extraños dibujos. Es una abeja cortadora de hojas (Megachile). Ha aprovechado el agujero de desagüe de una echeveria que tengo colgada en la pared para anidar en el interior de la maceta. Después de verla entrar y salir varias veces por el agujero, me he acercado a mirar con detenimiento y entonces he caído en la cuenta de que el agujero tiene exactamente el mismo diámetro que los círculos recortados en las hojas de los rosales. He superpuesto sobre él uno por uno varios círculos y todos encajan con una precisión milimétrica. Esta coincidencia me ha dejado boquiabierto.


Como en casa no había en ese momento nadie a quien comentar tal descubrimiento, pues mi mujer estaba en su trabajo  y los niños en clase, he salido a buscar al Sr. G. Por suerte estaba en su casa, pero no me ha hecho pasar, sino que ha salido a atenderme a la puerta, cerrándola tras si. Me ha dicho: “qué coincidencia, porque precisamente estaba pensando en ti ahora”. Le he dicho. “Ah, ¿sí?”, pero como él no añadía nada, le he contado mi descubrimiento. Él ha querido acompañarme para verlo con sus propios ojos y, de pronto, cuando yo estaba abriendo la puerta de mi jardín, pensando en porqué el Sr. G no me había hecho pasar a su casa, algo ha sobrevolado nuestras cabezas con un fuerte y rápido aleteo. Creí que era un pájaro. Su trayectoria acabó con un golpe seco contra el suelo de madera del jardín, más o menos en el mismo punto donde se posó recientemente el chotacabras (→30).


Sorprendidos, el Sr. G y yo nos hemos acercado a ver. He exclamado: “Dios, ¿qué es esto?”. Era una especie de polilla gigante, con la imagen de una calavera en los pelos de la espalda. El Sr. G y yo nos hemos quedado mirándonos el uno al otro en silencio. Como el insecto parecía que no tenía intención de moverse, he ido a buscar la cámara y una regla. He comprobado que mide unos 7 cm de largo.

He llamado por teléfono a mi amigo I., quien me ha explicado que se trata de una acherontia atropos, llamada comúnmente esfinge calavera. Dice que es una mariposa migratoria, pero que muchas de ellas se quedan en nuestra región como residentes estables y que hacen aquí su ciclo completo de vida. Ha podido venir a mi jardín atraída por el néctar del jazmín (trachelospermum). Mi amigo me ha dicho: “ten cuidado de que no ponga sus huevos en tus patatas, porque este es el alimento preferido de sus orugas”.

Cuando le he relatado al Sr. G toda la información sobre la mariposa, él ha comentado que, con tal nombre, parece haber llegado a mi jardín volando directamente desde el Tártaro, “ese lugar o cosa gigantesca que existió primero, en el delta del río teñido de rojo”. He metido la polilla en un recipiente de plástico para liberarla lejos de mi jardín.

Dentro del recipiente se ha puesto a chillar como un ratón.







Acherontia atropos




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