lunes, 6 de mayo de 2013

28. PACIENCIA


Ayer por la mañana mi perro y yo salimos al jardín a esperar al Sr. G. Como no tenía nada concreto que hacer, mientras esperaba estuve cortando algunas rosas para poner en un jarrón, con el pretexto de “salvarlas” de los rayos del sol de mediodía. Varias veces a mi perro y a mí nos pareció sentir el ruido de los pasos del Sr. G aproximándose a la puerta. Al ver que el tiempo pasaba y que el Sr. G no venía, me senté en la silla que él suele usar con la intención de leer, pero no conseguía concentrarme en la lectura. En mi mente bullían muchas preguntas que querría hacer al Sr. G. Mi perro puso la cabeza en mis rodillas, como suele hacer cuando me ve sentado. “Tenemos que ser pacientes”, le dije. Y yo mismo me reí al oír mis propias palabras, acordándome de Rajoy pidiendo paciencia a los españoles ante el desastre inminente. Paciencia, una palabra simple que exige mucho a cambio. “La paciencia no se recomienda ni se ordena”, escribió Maurice Blanchot. La paciencia es una opción que uno toma libremente, sabiendo que toda elección es, en sí misma, una forma de acción. La paciencia no es pasividad. No en vano David, al enfrentarse a Goliat y a sus tropas, gritó: “Señor, ármanos de paciencia”; pues la paciencia es en efecto un arma temible.







2 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho tu relato.El mudo tiene mucha paciencia, por ello, en el planeta Tierra hay vida.

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