jueves, 30 de mayo de 2013

35. OCULTAR MOSTRANDO



El colorido atrayente de las buganvillas no proviene de sus flores, contrariamente a lo que se suele creer, sino de unas hojas (llamadas brácteas) que estas plantas han modificado con el fin de esconder y a la vez señalizar sus flores. Las verdaderas flores son discretas y diminutas. Éstas se desarrollan de tres en tres, semiocultas bajo el manto protector coloreado de las brácteas. Siempre me ha intrigado mucho esta estrategia aparentemente contradictoria de las buganvillas: mostrar sus flores ocultándolas.
Las buganvillas quieren quizá asegurarse de este modo que sólo aquellos que “saben ver” encuentren sus flores, mientras despistan a los demás con vistosas envolturas.

¿Hay una manera más eficaz de guardar algo valioso (una flor, un secreto, una verdad indecible), que exponerlo descaradamente a la vista de todos, disimulado bajo un envoltorio reluciente?

Desde niños nos enseñan que a través de las hojas las plantas respiran y obtienen la energía del sol (fotosíntesis). También nos enseñan que los tallos son los órganos de las plantas que sostienen las hojas, las flores y los frutos. Toda esta información es incontestablemente cierta. Pero descrita de ese modo didáctico tan simplista fija en nuestras mentes desde muy temprano la idea de que las plantas son seres vivos esencialmente pasivos, al borde de lo inerte.

Sin embargo, por poco que nos acerquemos a ellas con espíritu abierto y curioso, enseguida descubrimos que son criaturas enérgicas, en constante relación con el mundo que les rodea. En condiciones difíciles, cuando hay mucha competencia por el espacio, por la luz, por el agua o por los nutrientes, las plantas modifican sus hojas, sus tallos y sus raíces creando órganos sumamente especializados que aseguren su supervivencia. Los botánicos han dado a estos órganos nombres muy curiosos: brácteas, estolones, espinas, zarcillos…


Las plantas tienen propósitos, que son poco más o menos los mismos que los de todo el mundo. Estos propósitos pueden resumirse en dos palabras: VIVIR TRANQUILAS. Un objetivo nada sencillo que implica muchas acciones: protegerse, explorar en busca de mejores entornos, seducir, engañar…






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