jueves, 25 de abril de 2013

25. CULTIVANDO FRAGMENTOS




esquejes de salvia mejicana (salvia microphylla)
Hace un par de días, paseando con unos amigos por mi barrio, hemos encontrado un arbusto de salvia mejicana (salvia microphylla) en un solar abandonado. Este solar albergaba, durante la época de la gran burbuja inmobiliaria, una oficina de venta de casas y su correspondiente jardín. El año pasado, en plena crisis financiera, esta oficina, cerrada desde mucho tiempo atrás, de pronto, como por arte de magia, salió ardiendo. Se quemó también todo el jardín alrededor. Pero muchas plantas sobrevivieron, como esta salvia mejicana, y poco a poco crecieron de forma salvaje. Me adentré en el solar y arranqué varios esquejes. Las salvias y las plantas de su familia (las labiadas) se reproducen muy fácilmente con esta técnica.

Al llegar a casa, preparé los esquejes como suelo hacer, antes de meterlos en un jarrón con agua, pues no iba a poder ocuparme de plantarlos hasta hoy por la mañana. Para preparar los esquejes, acostumbro a eliminarles el máximo posible de ramas secundarias, de manera que requieran menos energía para mantenerse vivos durante el tiempo que tarden en generar las raíces. También elimino todas las hojas del extremo inferior de los tallos, por la misma razón, pero también, y sobre todo, para evitar que estas hojas se pudran dentro del jarrón de agua o al quedar sepultadas bajo tierra una vez plantados los esquejes. Así, me aseguro de que la parte del esqueje que introduzco, ya sea en el agua del jarrón o en la tierra,  está perfectamente limpia y libre de hojas y de ramas. En el mercado hay muchos productos de tipo hormonas de enraizamiento y antibióticos para garantizar el éxito de la reproducción de plantas por esquejes, pero yo no los utilizo. La experiencia me ha demostrado que suele bastar con tener la precaución de elegir y preparar adecuadamente los esquejes, en la época oportuna.

Mientras los plantaba esta mañana, he tenido cuidado de que la parte del tallo que he introducido en la tierra tenga dos o tres nudos, ya que es generalmente a partir de estos puntos desde donde la planta genera nuevas raíces. Luego los he regado abundantemente. Durante los próximos días debo asegurarme de que la tierra mantiene una humedad constante, necesaria para que broten las raíces.

Un esqueje no es el hijo de una planta, aunque solemos llamarlo así, sino que es un fragmento de una planta, un fragmento de un “sistema” que antes conocíamos como una determinada planta, en este caso, “la salvia mejicana del solar de mi barrio donde, antes de la crisis, había una agencia inmobiliaria”. A veces puede resultar difícil para nosotros, los No-plantas, entender que una planta no es un individuo, sino un sistema, dado que puede re-producirse de forma asexual, a partir de uno de sus fragmentos.


Es muy difícil destruir un sistema, lo pretendamos o no. El sistema se desmiembra, se rompe, se dispersa, se disuelve... sin desaparecer del todo. Todo sistema es mortal para el espíritu, decía Schlegel, pero luego añadía: no tenerlo también es mortal. De ahí que muchos optemos por la solución intermedia: cultivar los fragmentos, con la esperanza de que crezcan sistemas realmente nuevos.





Estado de los esquejes el 20/05/2013
la primera flor (25/05/2013)


No hay comentarios:

Publicar un comentario