lunes, 1 de abril de 2013

17. VIDA Y MUERTE DE UNA FLOR DE PERVINCA


“From my rotting body, flowers shall grow 
and I am in them and that is eternity” [Edvard Munch]


Otro domingo lluvioso sin poder trabajar en el jardín. Cuando ha venido el Sr. G, nos hemos refugiado bajo el porche. Al cabo de un rato, inesperadamente, se ha abierto un claro en el cielo y ha brillado un sol muy luminoso. Entonces hemos bajado al jardín a observar la planta de pervinca, que este año está floreciendo más que nunca.
Una flor marchita me ha llamado la atención por la belleza de su gesto moribundo. Me ha parecido un pájaro agonizante, batiendo sus alas intentando no morir. Cuando he comentado esto al Sr. G, él ha gritado de pronto: ¡Ay, el hermoso cadáver, la hermosa muerta! ¡Oh, Señor, acaba de ser asesinada en este preciso instante! 
Yo no he comprendido inmediatamente que se trataba de una cita del Marqués de Sade, por lo que su exclamación me ha trastornado mucho. Después, él me ha hecho fijarme mejor en la flor marchita, señalándome los pétalos extremadamente suaves y sedosos de la muerta, sin el menor vestigio del sufrimiento padecido, tal como si hubiese muerto recién nacida.

Y entonces dijo: “Nacemos tantas veces como morimos, porque en realidad nunca estamos vivos realmente. La humanidad nunca será más vieja ni más joven de lo que fue al principio”.









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