domingo, 24 de septiembre de 2017

216. LA CULTURA DEL MEMBRILLO



Los membrillos ya están casi maduros. Muy pronto, con los calores del veranillo, a partir de San Miguel, comenzará su recolección. Algunos frutos maduran más tarde, bien entrado el otoño, dependiendo de las condiciones particulares del terreno y de la variedad sembrada. El cultivo se realiza de manera tradicional, al margen de las cadenas de producción y comercialización de la agricultura industrial. Pues los membrillos no se consumen directamente de la rama, sino tras un proceso de transformación en compotas y dulces siguiendo unas recetas que, sin ser complicadas, requieren demasiado tiempo y dedicación para los hábitos culinarios actuales.
Tales condiciones hacen que los membrilleros sean hoy escasos en comparación con otros árboles frutales. Afortunadamente, todavía abundan en los campos andaluces. España es el principal país productor de estos frutos en la Unión Europea. Al sur del Mediterráneo, en el continente africano, es Marruecos quien lidera la producción de membrillos. A un lado y otro del Estrecho, los mismos paisajes, los mismos jardines, los mismos árboles frutales, las mismas técnicas de cultivo y de transformación de los frutos, construyen un espacio común de vida y de cultura. Los membrillos nos enseñan que estamos más unidos al norte de África de lo que los libros de Historia de España consienten reconocer.
La foto es de Miguel Parra